Color:
blanco
Mensajero de la Luz, guíame por el camino de la purificación haciéndome saber la Voluntad de mi PADRE CELESTIAL, para que así pueda yo llegar ante DIOS con un corazón limpio y lleno de regocijo.
Color:
blanco
Mensajero de la Luz, guíame por el camino de la purificación haciéndome saber la Voluntad de mi PADRE CELESTIAL, para que así pueda yo llegar ante DIOS con un corazón limpio y lleno de regocijo.

Su nombre significa:
“Dios es mi protector”
En la tradición Bíblica, es a veces considerado como el ángel de la muerte o uno de los mensajeros de Dios. En el Islam, a Gabriel se le considera también como uno de los principales mensajeros de Dios, pues es él quien reveló a Mahoma el Corán, pero difiere de títulos que se le otorgan en otras religiones (por ejemplo, el ángel de la muerte en el Islam es Azrael y no Gabriel).
Su representación más común es la de la Anunciación; o en el caso musulmán, la de la revelación a Mahoma, aunque también ha sido retratado llevando un mensaje escrito en la mano. Además es él quien vigila la entrada del Edén, para evitar que entren los descendientes de Adán y Eva, aunque hay algunos que afirman que quien vigila es el Arcángel Miguel.
Uno de los siete arcángeles, usado en innumerables ocasiones por Dios como mensajero (Deuteronomio 8:15-27). El se le apareció a Daniel y le explicó una visión de eventos futuros, diciéndole, “Tú eres un hombre elegido especialmente” (Deuteronomio 9:20-27). En el Nuevo Testamento se le apareció a Zacarías para avisarle que Isabel, su mujer, tendría un hijo al que llamaría Juan (Lucas 1:11-20). De igual manera, fue Gabriel quién se le apareció a María diciéndole que concebiría y daría a luz a un Hijo, a quién pondría por nombre Jesús (Lucas 1:26-38).
A San Gabriel se lo representa con una vara de perfumada azucena, la que obsequió a María Santísima en la Anunciación que representa la Sublime Pureza Inmaculada de la Madre Virgen.
Judaísmo
Historia y la Biblia Hebrea
El nombre de Gabriel aparece por primera vez en el Libro de Daniel. La historia se sitúa en la cautividad de Babilonia: el líder de los Judíos, Daniel, reflexiona sobre el significado de varias visiones que ha experimentado en el exilio, cuando Gabriel se le aparece con un mensaje sobre el “Fin de los Días”.
Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de comprender su significado, apareció de pronto delante de mí una figura semejante a un hombre; 16 y oí una voz humana que venía del río Ulai y que decía: “Gabriel, explícale la visión a este hombre”. 17 Entonces él se me acercó. Yo me asusté, y me incliné hasta tocar el suelo con la frente, pero él me dijo: “Hijo de hombre, ten en cuenta que esta visión se refiere al fin de los tiempos”… (Daniel 8:15-17)
Talmud
En el Talmud, Gabriel aparece como el destructor de las huestes de Senaquerib en Sanhedrín 95b, “armado con una afilada guadaña que existe desde la Creación”. El arcángel Gabriel fue el que mostró a José el camino, el que previnió a la reina Vasti de aparecer desnuda frente al Rey Ahasuerus y sus invitados, y fue uno de lo ángeles que enterró a Moisés. En el Talmud Yoma 77a, sin embargo, está escrito que Gabriel cayó una vez en la desgracia “por no obedecer una orden de forma exacta, me mantuvieron por un tiempo fuera de la Cortina celestial”. Durante este periodo de 21 días, el ángel guardian de Persia, Dobiel, le remplazó en sus funciones.
Gabriel es el único ángel que hablaba Sirio y Caldeo.
Gabriel es también, según el Judaísmo, la voz que le dijo a Noé que salvase a dos animales de cada especie en su arca antes de la gran inundación; la voz invisible que dijo a Abraham que no era necesario que sacrificase a su hijo Isaac; la fuerza invisible que luchó con Jacob, y la voz de la zarza ardiente.
Cristianismo
En el Evangelio de Lucas, Gabriel revela a los judíos, fariseos y al sacerdote Zacarías que Juan el Bautista nacerá de la esposa de Zacarías, Santa Isabel (Lucas 1:5-20) y visita a la prima de Isabel, María, anunciándole que ella dará a luz a un niño al que pondrá de nombre Jesús. Esta visita de Gabriel a María es frecuentemente llamada “La Anunciación” (Lucas 1:26-38), un evento que es celebrado el 25 de marzo en algunas iglesias Cristianas. También es conmemorado como el “Primer Misterio gozoso” del Rosario.
Según la antigua leyenda[cita requerida], él es además el ángel de la unificación que revela a Juan el libro del Apocalipsis. Gabriel sopla el cuerno que anuncia el Día del Juicio.
Otras ramas de la religión hablan de Gabriel como un ser femenino, pero la tradición Católica generalmente lo representa de modo masculino. De hecho, en el sentido más estricto los ángeles carecen de sexo.
Islamismo
Aparición del ángel Gabriel a MahomaLa tradición islámica coloca al ángel Gabriel, que en árabe se llama Yibril, Jibrīl o Jabrail (جبرائيل), en un puesto privilegiado, ya que fue el medio a través del cual Dios designó a Mahoma como su profeta para que revelase el Corán.
Gabriel genera tanto respeto a los Musulmanes como todos los profetas, y al decir su nombre o referirse a él los musulmanes repiten: “la paz sea con él”. La tarea principal de Gabriel fue la de llevar los mensajes de Dios a Sus mensajeros.
Los Musulmanes creen que Gabriel acompañó a Mahoma en su ascensión al cielo, donde se dice que Mahoma previamente estuvo con los mensajeros de Dios, y fue informado sobre la oración Islámica (Bukhari 1:8:345). Los Musulmanes además piensan que Gabriel desciende a la Tierra en la noche del Laylat al-Qadr (“La Noche del Destino”), una noche en los últimos diez días del sagrado mes del Ramadan en el calendario Islámico.
Angeología y ocultismo
Gabriel es a veces asociado al color Azul, a la dirección Oeste, o al elemento Agua; su caballo se llama Haizum. Gabriel es definido de muchas formas, entre ellas como el ángel de la anunciación, resurección, misericordia, venganza, muerte y revelación. Además, el arcángel ha sido identificado por distintas fuentes como uno de “los Siete Arcángeles que se encuentran en la presencia de Dios”; también es llamado principe jefe de los ángeles, virtuoso, poderoso, arcángel y se le atribuyen ordenes celestiales. El gobernador de la Luna y del Lunes también es un título que se le atribuye a Gabriel; también se le considera el gobernante del Shamayim, el Primer Cielo.
En la tradición del Qabalah Hermetica, Gabriel es uno de los cuatro arcángeles invocados durante el Menor, Mayor y los rituales del Supremo Pentagrama. Él aparece en la dirección del punto cardinal Oeste y es el Ángel cuya materia es el Agua. En el zodíaco está asociado con Cáncer.
A este Arcángel se le nombra varias veces en la S. Biblia. Él fue el que le anunció al profeta Daniel el tiempo en el que iba a llegar el Redentor. Dice así el profeta:
“Se me apareció Gabriel de parte de Dios y me dijo: dentro de setenta semanas de años (o sea 490 años) aparecerá el Santo de los Santos” (Dan. 9).
Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que jamás se le haya confiado a criatura alguna: anunciar la encarnación del Hijo de Dios. Por eso se le venera mucho desde la antigüedad.
Su carta de presentación cuando se le apareció a Zacarías para anunciarle que iba a tener por hijo a Juan Bautista fue esta:
“Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios” (Luc. 1, 19).
San Lucas dice:
“Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María, y llegando junto a ella, le dijo: ‘Salve María, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se turbó al oír aquel saludo, pero el ángel le dijo: ‘No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será Hijo del Altísimo y su Reino no tendrá fin’”.
San Gabriel es el patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de Dios se hacía hombre.
San Gabriel Arcangel
Por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, se ordenó que la fiesta de San Gabriel Arcángel fuera considerada en el futuro como doble de primera clase, a partir del 24 de marzo, para toda la Iglesia occidental. Según el profeta Daniel (IX, 21) fue Gabriel el que anunció le anunció el tiempo de la venida del Mesías; que fue él, de nuevo, quien se apareció a Zacarías “estando de pie a la derecha del altar del incienso” (Lucas 1, 10-19), para darle a conocer el futuro nacimiento del Precursor y finalmente, que el arcángel como embajador de Dios, fue enviado a María, en Nazaret para proclamar el misterio de la Encarnación.
Es por lo tanto apropiado que Gabriel sea honrado en este día que precede a la fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen. Por otro lado, existe evidencia arqueológica que el culto de San Gabriel no es en ningún sentido una innovación; hay muchas representaciones del ángel en el arte primitivo cristiano, tanto de oriente como de occidente. Este mensajero del cielo es también el santo patrón de los que trabajan en los servicios postales, de telégrafos y teléfonos.
Gabriel posee dos acepciones. La primera equivaldría a decir: Varón de Dios, esto es, ángel justo e intrépido que no se amedrenta fácilmente. Al decir Varón de Dios, por un lado admitimos que este arcángel posee la quintaesencia de la fuerza varonil y que además la pone al servicio de Dios. Por otro lado, podría significar: Dios es mi fuerza. De donde podemos colegir que todo el poder angélico viene de la Fuente misma del Poder, es decir, de Dios.
El símbolo más recurrente para representar a San Gabriel es la trompeta y el lirio. La trompeta como mensajero divino, para llamar la atención de los hombres al tocarla. El lirio, como símbolo de pureza y de candor. Es un lirio lo que ofrece a María en la salutación. Ese lirio, símbolo de la pureza de sentimientos, de espíritu y de corazón…
Por designio divino, San Miguel designó a San Gabriel como el encargado o jefe de los ángeles custodios. Hay una hermosa leyenda que dice que cuando nacemos lloramos amargamente porque somos desterrados de la presencia de Dios. San Gabriel, amorosamente pone un dedo suyo en nuestros labios y nos conmina a callar y adormecernos. Por eso tenemos esa marca tan característica en el labio superior.
Visita la sección Oraciones para ver las oraciones disponibles para este ángel.
Que Dios te Bendiga
En los designios de Dios, hay un momento de la historia que san Pablo llama la plenitud de los tiempos, en el cual el Hijo eterno, el Verbo del Padre, asume la naturaleza humana en el seno de la Virgen Maria. El misterio de la Encarnación se halla en el centro de la historia de la salvación.
Por eso, los evangelistas San Mateo y San Lucas comienzan sus Vidas de Jesús con los relatos de la infancia. San Lucas, en especial trae la escena de la anunciación del Arcángel Gabriel a la Virgen María
(cap. 1: vv. 26 al 38).
Este texto del Evangelio, que se proclama cada 29 en nuestra parroquia, sintetiza el misterio de la fe cristiana que luego por la predicación, la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús se desplegara con toda la fuerza.
En efecto, el relato de la anunciación es como el germen de la reconciliación de la humanidad con Dios que realiza Dios mismo, asumiendo la naturaleza humana en la Persona de Jesús. Sin confundir la naturaleza divina con la humana, la Segunda Persona de la Trinidad asume la naturaleza humana que le brinda la Virgen, de modo que cuando Jesús dice y, el que habla es el Verbo. No hay dos yo en Jesús, uno divino y otro humano, sino uno solo el Yo divino del Verbo eterno.
La unión de Dios y el hombre en Jesús es una unión en la Persona del Verbo – Hijo. Por eso, no hay mezcla ni confusión, ni separación ni división en Jesús, sino una unión salvadora para nuestro bien. El Ángel Gabriel es el mensajero del Padre que saluda a María con las palabras mas hermosas:
Alé grate. Las mismas palabras que pronuncia cuando anuncia la resurrección de Jesús, La Virgen María, ya elegida por Dios desde su nacimiento, queda confundida frente a un saludo tan sublime. Ella es una pequeña, una humilde, una pobre de Israel. Y el Arcángel se encarga de mostrar cual es su tarea: guiar y aconsejar a los confundidos.
Saca a María de su confusión y pronuncia el gran anuncio: darás a luz un hijo y lo llamaras Dios salva (Jesús). Maria se da cuenta inmediatamente que este anuncio se refiere al Mesías prometido y esperado por el Pueblo de Israel, pues el ángel le dice claramente que su reino no tendrá fin. Como vemos ya se inicia aquí el anuncio del Reino, con el que Jesús va a iniciar su predicación, y el anuncio de la salvación que el realizara por el Misterio pascual de la cruz y de la resurrección de entre los muertos. Dios Padre envía a Gabriel para anunciar la Encarnación de su Hijo eterno.
La Virgen Santa, con suprema libertad interior, responde al ángel: ¿Cómo podré ser madre, si no conozco varón? Antes de contestar afirmativamente al mensaje celestial, María propone un enigma que debe ser respondido. Ella ha decidido permanecer virgen, entregada a Dios por completo. No pone en duda el anuncio del Arcángel, pero quiere saber cómo es el plan de Dios para que se haga realidad la promesa celestial. Gabriel entonces anuncia la obra del Espíritu Santo. El evangelista San Juan lo dice con palabras fuertes: no por voluntad del hombre, ni por la carne, sino por la acción de Dios, el Verbo se hizo hombre y habito entre nosotros.
Entonces parten de Gabriel las palabras mas consoladoras para nuestra limitada condición humana: para Dios no hay nada imposible. Y al mismo tiempo, se oye la respuesta de Maria, modelo de la actitud cristiana para todas las generaciones: Yo soy la esclava del Señor: hágase en mi según tu Palabra. Y en ese preciso instante, el Verbo se hace hombre. El inicio de la salvación ha comenzado en la tierra. El designio eterno de Dios ha empezado a concretarse en la humilde virgen nazarena. La rama pura da su flor. Tenemos el privilegio de pasar por el corazón y la memoria, todos los meses, este relato en que la Trinidad Santísima se encuentra presente, la salvación comienza, la puerta se abre y la amistad de Dios se sella en el nuevo Adán y la nueva Eva. Se puede decir que en el momento de la anunciación, también nace la Iglesia. Nosotros, los que somos salvados por la misericordia del Padre, la gracia de Jesús y el don del Espíritu Santo, estamos allí presentes en aquel jardín del paraíso recuperado por María e iluminado por Gabriel. ¡Qué hermosa devoción la que nos hace tener esperanza en el Hijo de Dios! ¿Dónde encontraremos palabras de tanto consuelo y de tanta fe? No es de extrañar que nos hayamos acostumbrado a suplicar a Dios por intercesión de la Santísima Virgen Maria y del Arcángel san Gabriel.
Mons Dr. Osvaldo D. Santagada
Mensajero del Sol
(Lc 1,5-38)
Arcángel portador de bendiciones,
anuncias nueva Vida, Amor injertas,
vino la Voz a abrir cerradas puertas
con sacrificio, fe y predicaciones.
Mensajero del Sol, son tus misiones
derramar la abundancia en fieles huertas,
hoy las fuentes del cielo están abiertas,
traen aguas de inocencias y perdones.
Su semilla de amor cayó en desierto,
en duna de pasión de fuego y luto,
y palpita en mi humano desconcierto.
Ofrezco a Dios mi corazón liberto
para que alegres tú con flor y fruto
mi sembradío, de dolor cubierto.
Por:
Emma-Margarita R. A.-Valdés
Este ser celestial se presenta en propias palabras: Yo soy Gabriel, que asisto a la vista de Dios (Lc, 1, 19), indicando su rango de mensajero de Dios en un nivel diferente al de los Querubines y Serafines, tal como señala Santo Tomás.
También se lo llama Fortitudo Dei (que significa Fortaleza de Dios). Analizando el texto bíblico, encontramos que sólo se mencionan cuatro apariciones de San Gabriel.
En primer lugar, En Dn VIII se explica la imagen del carnero junto al macho cabrío, presagiando la destrucción del imperio persa a manos de Alejandro Magno, y se indica que luego de su muerte el reino sería desmembrado entre sus generales. Uno de estos tiene un hijo llamado Antioco Epifanio.
Por otra parte, en el capítulo IX, después del pasaje en que Daniel ora por Israel, podemos leer que las Sagradas Escrituras explican que aquél varón Gabriel. se me acercó en rápido vuelo para comunicar la secreta profecía acerca de las setenta semanas necesarias para preparar la venida de Jesucristo. Cabe mencionar que en el capítulo X no se aclara si se alude al Arcángel Gabriel, aunque es posible atribuirle la hermosa caracterización que aparece en los versículos 5 y 6.
Por último, Gabriel cobra protagonismo en el Nuevo Testamento, al indicarle a Zacarías el nacimiento del precursor, y en la profecía fundamental ofrecida a María -Madre del Señor- acerca de la venida de su hijo.
Se puede encontrar información adicional fiable acerca de “ángeles” en diccionarios y manuales bíblicos como:
- PUSEY, El Profeta Daniel (Londres, 1868)
- EDERSHEIM, Jesús el Mesías (Londres y Nueva York, 1890), Apéndice. XIII
- H. CROSBY, Miguel y Gabriel en Revisión Homilética (1890), XIX, 160-162
- BARDENHEWER, Mariä-Verkündigung en Bibl. Studien, X, 496 sqq
Con ese Nombre bendito
quedó clara la misión
de tu Hijo hecho hombre:
salvarme a mí y al mundo.
Por eso, te adoro uniendo mis manos.
Doblo mi rodilla y mi corazón
ante ese Nombre del que brota la luz y la vida,
porque es el único Nombre que salva.
Con el Nombre de Jesús en mi corazón
mantengo mi vida serena
en medio de las tinieblas
y El me muestra el camino del amor.
Recibe mi acción de gracias,
Trinidad Santísima,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
porque la plenitud de tu misericordia
me ha llegado con ese santo Nombre. Amen.
Imprimatur: + J. Bergoglio, 20.II. 1996.
Al Arcángel Gabriel se le puede pedir guía para crear tu propia vida espiritual, la revelación del plan y la misión de tu vida. También le puedes pedir alegría, felicidad y realización espiritual. Además organización en tu vida emocional, mental y física, así como disciplina.
Cuando te sientas triste no olvides de invocar al Arcángel Gabriel, él te ayudará a recuperar la alegría y la felicidad. Recuerda la tristeza libera el corazón y lo expande para nutrido y alimentado. Cuando nos sentimos abatidos estamos en un espacio de rendición. Luego te elevas a un espacio lleno de serenidad y ternura. En este estado de rendición aflojas tus tensiones y te abres para recibir el amor, la información, la inspiración y los mensajes de tu amado Ángel protector.
Para solicitarle un favor a Gabriel se espera la noche de Luna llena, se le enciende una vela plateada a la luz de la Luna, enciende un incienso y coloca la lámina del Arcángel al frente de la vela. Coloca las manos en el corazón, en la posición de oración, visualízate dando tu devoción a Dios y al Arcángel Gabriel, imagínate que estás unido a todo lo creado, unido a la fuerza cósmica de amor divino. Ahora repite la siguiente oración:
tú que posees el Poder de Dios,
envuelve todo con tu amor divino,
derrama tu gloria sobre la Tierra y
en todo lo que hay en ella.
Que la luz Divina ilumine mi corazón,
alejando toda tristeza y desolación,
llenándolo de puro amor divino.
Gracias amado Arcángel Gabriel por su asistencia”.
Amén.
Después de pedir el favor se apaga la vela en una copa de agua mineral bien fría, la cual se toma de un solo trago sin respirar. Esto se repite por nueve Lunas Llenas con la misma vela. La última noche se deja acabar la vela.
Después de pedir el favor se apaga la vela en una copa de agua mineral bien fría, la cual se toma de un solo trago sin respirar. Esto se repite por nueve Lunas Llenas con la misma vela. La última noche se deja acabar la vela
“Yo Soy” la Resurrección y la Vida de mi eterna
juventud y belleza, perfecta vista y oído, fuerza ilimitada, energía y
salud. “Yo Soy”” la Resurrección y la Vida de mi provisión ilimitada de
dinero y de toda cosa buena y perfecta. “Yo Soy” la Resurrección y la
Vida de toda perfección en mi mundo, y mi Plan Divino en cumplimiento ahora mismo.