QUÉ SON LOS ÁNGELES?

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Ángel (en griego, aggelos, ‘mensajero’), espíritu celestial considerado como mensajero, o intermediario, entre Dios o los dioses y la humanidad. Todas las religiones están relacionadas con el vínculo que los seres humanos tienen, o deben tener, con el reino sobrenatural. En la antigua religión griega, en el judaísmo, en el cristianismo y en el islam se piensa que esta relación incluye a los ángeles, enviados como mensajeros divinos a la humanidad para instruirlos, informarlos o dirigirlos. Un ángel puede actuar también como guardián protector, como guerrero celestial e incluso como poder cósmico. Más aún, la línea divisoria entre un ángel bueno y un ángel malo (o demonio) está a veces poco clara. Por lo tanto, los ángeles pueden describirse, en general, como poderes personificados, mediadores entre lo divino y lo humano.
Incluso a pesar de su absoluto monoteísmo, el antiguo Israel fue capaz de asumir la imagen de un concilio de dioses convirtiendo a todos ellos en ángeles que sirven a un solo dios, lo mismo que los cortesanos terrenales sirven sólo a su rey. Esta aceptación de una creencia en la existencia de ángeles se desarrolló de forma relativamente fácil porque tanto los dioses menores como los ángeles podían ser llamados hijos de Dios. En el pensamiento hebreo tradicional se asumía que los ángeles tenían la forma de varones humanos, por lo que podían ser confundidos con hombres. Generalmente, la angelología judeocristiana divide a los ángeles en tres jerarquías, cada una de ellas integrada por tres coros.
 
 La primera jerarquía incluye a los coros de serafines, querubines y tronos; la segunda, a los coros de dominaciones, potestades y virtudes; la tercera, a los coros de principados, arcángeles y ángeles propiamente dichos.
Después de la cautividad de Babilonia sufrida por el pueblo judío entre el 597 y el 538 a.C., el pensamiento judaico con respecto a los ángeles fue considerablemente alterado y enriquecido. Basándose en el arte mesopotámico, los artistas y escritores comenzaron a dotar de alas incluso a los serafines antropomórficos, y se desarrolló un interés por las prendas de los ángeles, sus nombres y sus categorías. Además de la influencia mesopotámica, la tradición dualista persa añadió otra dimensión a la angelología hebrea, postulando ángeles hostiles y destructivos que se rebelaban contra Dios.
 
 
 
 Los esenios, por ejemplo, veían el mundo como un campo de batalla, la escena de un combate entre el espíritu de la Verdad y el espíritu del Mal, este último, un poder demoníaco opuesto a Dios llamado Belial.
Posteriores desarrollos, tanto en el judaísmo como en el cristianismo, mostraron un importante crecimiento del mundo angélico, no menor al hecho de la continuidad de la antigua práctica de aceptar a los dioses de religiones politeístas convirtiéndolos en querubines. Aunque la creencia en los ángeles es ampliamente testificada en la Biblia, muchos teólogos, a pesar de todo, sugieren que el concepto fue adoptado por los escritores bíblicos tanto como mecanismo literario para personificar la presencia divina, como un medio para degradar a los dioses de religiones politeístas.
Basándose en las tradiciones del judaísmo y el cristianismo, que eran consideradas como auténticas revelaciones anteriores a la revelación final de Mahoma, el islam desarrolló su propia jerarquía angélica. Muchos de ellos, tales como los arcángeles Miguel y Gabriel o los portadores del trono de Alá (un león, un águila, un toro y un hombre), muestran su clara inspiración judeocristiana. La religión preislámica árabe era politeísta, lo que explica el desarrollo en el islam de una jerarquía de tales espíritus celestes.
 
 
 
Su nombre significa: “Semejante a Dios”, “Quien como Dios”
 
Se le representa con armadura y espada (aunque también lo podemos
encontrar llevando una lanza , es el protector de los pueblos y las
ciudades, la lanza representa la fuerza de Dios con la que sirve el
Arcángel para abatir el demonio , la espada de doble filo, representa la
palabra de Dios que confunde la mentira y disipa la ilusión, su espada es algo especial pues es capaz de atravesar sin problemas cualquier armadura metálica, proporcionar una luz intensa si hay oscuridad y hasta flamear para arrojar a los incrédulos e impíos de cualquier lugar, la coraza representa la humildad , donde se apagan los dardos encendidos del infierno, por lo tanto debemos invocar a este Arcángel para que nos proteja ante una situación o adversario poderoso.
 
Estos son símbolos: la lanza es la fuerza de Dios, de la que se sirve el arcángel para abatir al demonio. La coraza es la humildad, en donde vienen a apagarse los dardos encendidos del infierno y la maldad; la espada de doble filo es la palabra de Dios, que confunde la mentira y disipa las dudas y el ego, de los que se sirve el orgullo de Lucifer para intentar imitar a Dios, confundir y perder las almas.
 
San Miguel es el ángel custodio de Cristo, de su Sagrado Corazón, de la Eucaristía, del sacrificio de la misa, príncipe y señor de las almas que entran al cielo, será el vencedor del anticristo y el ángel del juicio final (Según las tradiciones cristianas).
 
El Arcángel considerado el príncipe de las milicias celestiales aparece
mencionado tanto en el antiguo y nuevo testamento.
 
En el Libro de Daniel es el Arcángel quien le da las fuerzas
al profeta para sobrellevar los tiempos difíciles de invasiones
y luchas entre los pueblos.
 
Los ángeles de su orden están equipados como él, con coraza y espada. Estos asisten a los mártires, a los que tienen que sufrir persecución por sus creencias religiosas; San Miguel les envía para ayudar al ángel de la guarda de todos los perseguidos por su fe.
 
Su color: Azul
 
Liberación de miedos y dudas sobre uno mismo, fortalecimiento de la fe y la buena voluntad, perfeccionamiento del alma.
 
Tanto las escrituras judías como cristianas e islámicas reverencian al Arcángel San Miguel.
 
La tradición mística le identifica como capitán de los ejércitos celestiales; se apareció a Josué antes de la batalla de Jericó; fue también quien guió al pueblo de Israel a través del desierto y quien salvó a los niños hebreos del horno ardiente de Nabucodonosor.
Miguel es conocido en la cábala (Libro místico judío) como el defensor (guerrero) de la creación, y vencedor en la batalla contra los ángeles rebeldes (demonios).
 
La capacidad del Arcángel Miguel y sus ángeles de la protección aumenta cuando les invocamos diariamente. Miles de testimonios nos cuentan de las muchas gracias recibidas de los ángeles del rayo (o el fuego) azul.
Publicado en  on Julio 24, 2009 at 1:17 am Dejar un comentario

ANGELES #1

Existen seres espirituales creados por Dios
 
El símbolo de los apóstoles profesa que Dios el “Creador del cielo y de la tierra”, y el símbolo de Nicea Constantinopla explicita “de lo visible y lo invisible”.
En la sagrada Escritura, la expresión cielo y tierra significa: todo lo que existe, la creación entera. Indica también el lugar, al interior de la Creación, que a la vez une y distingue el cielo y tierra: “la tierra” es el mundo de los hombres. El “cielo o “los cielos pueden designar el firmamento, pero también el “lugar” propio de Dios: nuestro padre “en los cielos” y, en consecuencia, el cielo es, también, la gloria escatológica. Finalmente, el término “cielo” indica el “lugar” de las criaturas espirituales – los ángeles- que rodean a Dios.
 
La profesión de fe del cuarto concilio de Letrán, afirma que Dios “creó simultáneamente, de la nada, una y otra criaturas, la espiritual y la corporal, es decir los ángeles y el mundo terrestre, luego la criatura humana, que posee de ambos, compuesta, como es, de espíritu y de cuerpo”.
 
La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada designa habitualmente como ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es igual de rotundo que la Tradición.
 
¿Quiénes son?

 
San Agustín dice respecto de ellos: “Ángel” designa la función no la naturaleza. ¿Preguntas cómo se llama esta naturaleza? Espíritu. ¿Preguntas la función? Ángel; a partir de lo que es e un espíritu; a partir de lo que hace es un ángel. “Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajes de Dios. Porque contemplan “constantemente la faz de mi Padre que está en los cielos”, son “los obreros de su palabra, atentos al sonido de su palabra. En tanto que creaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad; son criaturas personales e inmortales. Sobrepasan en perfección  a todas las criaturas visibles. La explosión de su gloria da testimonio de ello.
 
Cristo “con todos sus ángeles”
 
Cristo es el centro del mundo angélico. Los ángeles le pertenecen: “Cuando el hijo del hombre venga con todos sus ángeles…” Porque en Él han sido creadas todas las cosas, en los cielos y sobre la tierra, las visibles y las invisibles: tronos, señoríos, principados, potencias; todo ha sido creado por Él y para Él”. Le pertenecen, también, porque los ha constituido mensajeros de su designio de salvación. ¿Acaso no son espíritus a los que se ha confiado un ministerio, enviados a servir a todos aquellos que deben heredar la salvación?”.
 
Están ahí desde la creación y a todo lo largo de la historia de la salvación, anunciado de lejos o de cerca esta salvación, y sirviendo al designio divino de su realización: cierran el paraíso terrestre, protegen a Lot, salvan a Agar y a su hijo, detienen la mano de Abraham, la ley es comunicada por su ministerio, conducen al pueblo de Dios, anuncian nacimientos y vocaciones, asisten a los profetas, sólo por citar algunos ejemplos.
 
 Finalmente, es Gabriel quien anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús mismo.
 
De la Encarnación a la Ascensión la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cundo Dios “introdujo al primer nacido en el mundo, dio: “que todos los ángeles de Dios le adoren”. Su canto de alabanza en el en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: “Gloria a Dios…” Protegen la infancia de Jesús, le sirven en el desierto, lo reconfortan durante su agonía cuando pudo ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos, como en otro tiempo hicieron con Israel. Además, son ellos, los ángeles, los que “evangelizan” anunciando la Buena Nueva de la encarnación y de de la Resurrección de Cristo. Estarán ahí cuando regrese el Cristo que anuncian, al servicio de su juicio.
 
Los ángeles en la vida de la Iglesia.
 
Toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles.
En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dos tres veces Santo; invoca su asistencia (tanto en el Suplices te rogamus, del canon  romano, como en In paradisum deducant te angeli… de la liturgia de difuntos, o también como en el himno querubínico de la liturgia bizantina, festeja, de manera particular la memoria de algunos ángeles (san Miguel, san Gabriel y san Rafael, los ángeles guardianes).
 
Desde la infancia al tránsito, la vida humana esta rodeada de su protección y de su intercesión. “Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida. Desde aquí, la vida cristiana participa en bienaventurada sociedad de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.
 



Capítulo II
Existencia y naturaleza de los ángeles
Los que nos enseña la revelación
(Juan Pablo II, Audiencia General del 9 de Julio de 1986)

 
Nuestra catequesis sobre Dios, Creador del mundo, no puede concluirse sin consagrar una atención particular a un contenido preciso de la revelación divina: la creación de los seres puramente espirituales que la Sagrada Escritura llama “ángeles”. Esta creación aparece claramente en los símbolos de la fe, en particular en el de Nicea-Constantinopla: “Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas (es decir: entidades o seres) visibles e invisibles”. Sabemos que al interior de la creación, el hombre disfruta de una posición especial; gracias a su cuerpo pertenece al mundo visible, mientras que por su alma espiritual, que vivifica el cuerpo, se sitúa casi en la frontera entre la creación visible y la creación invisible. Según el Credo que profesa la Iglesia, a la luz de la Revelación,  otros seres pertenecen a la creación invisible. Estos seres puramente espirituales no forman parte del universo visible, aunque se encuentren presentes y activos. Constituyen un mundo específico. En la actualidad, como en tiempos pasados, se discute con mayor o menor sabiduría, sobre estos seres espirituales. Hay que reconocer que, algunas veces, la confusión es grande y trae como consecuencia el riesgo de hacer pasar como fe de la Iglesia lo que no pertenece a la fe, o viceversa, descuidar los aspectos importantes de la verdad revelada. La existencia de los seres espirituales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente “ángeles” fue ya negada en tiempos de Cristo por los saduceos. Los materialistas y los racionalistas de todos los tiempos la niegan también. Sin embargo, como lo observa con agudeza un teólogo moderno: Si queremos liberarnos de los ángeles habría sería necesario revisar  de manera radical la Sagrada Escritura misma, y con ella toda la historia de la salvación”. Toda la Tradición es unánime a este respecto. El Credo de la Iglesia es en el fondo un eco de lo que Pablo escribía a los colosenses: “porque es en el (Cristo) que han sido creadas todas las cosas, en los cielos y en la atierra, las visibles y las invisibles: tronos, señoríos,  principados, potencias; todo ha sido creado por Él y para Él” es decir, Cristo en tanto que Hijo-Verbo eterno y consubstancial al Padre, es el “Primer Nacido” de toda criatura”, está al centro del universo, como causa y sostén de toda la creación, como lo hemos visto ya en las catequesis precedentes y  volveremos a ver cuando hablemos más directamente de Él.
 
La referencia al primado de Cristo nos ayuda a comprender que la verdad sobre la existencia y la acción de los ángeles (buenos y malos) no constituye el contenido central de la palabra de Dios. En la Revelación Dios habla, primeramente “a los hombres (…) y dialoga con ellos para invitarlos y admitirlos a la comunión con Él”. De esta manera, “la verdad profunda (…) tanto sobre Dios como sobre la salvación del hombre” es el contenido central de la Revelación que “resplandece” más plenamente en la persona de Cristo. La verdad sobre los ángeles es en un sentido “colateral”, aunque inseparable de la revelación central, que es la existencia, la majestad y la gloria del Creador, que resplandecen en toda la creación “visible” e “invisible” y en la acción salvífica de Dios en la historia del hombre. Los ángeles no son criaturas de primer plano en la realidad de la Revelación, toda vez que forman parte de ella plenamente, aunque en ciertos momentos, los veamos cumplir labores fundamentales en nombre de Dios mismo.
 
Una manifestación de la providencia divina:
 
Según la Revelación, todo lo que pertenece a la creación, entra en el misterio de la divina providencia. Vaticano I, que hemos citado varias veces, lo afirma de una manera ejemplar y concisa: “Todo lo que ha creado, Dios lo conserva y lo gobierna por su providencia. ‘Ella despliega su fuerza de un extremo al otro del mundo, y rige el universo de una manera benefactora’. ‘Todo está desnudo y descubierto a sus ojos’, aun lo que ocurrirá por libre iniciativa de las criaturas”, La Providencia abarca, pues, también el mundo de los espíritus puros, que son seres racionales y libres, aun más plenamente que los hombres. Encontramos en la sagrada Escritura preciosas indicaciones que les conciernen. Ahí encontramos, igualmente, la revelación de un drama misterioso, y sin embargo real, que toca a las criaturas angélicas, sin que nada escape a la sabiduría eterna, que con fuerza y al mismo tiempo con bondad, conduce todo a su culminación en el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 
Reconozcamos ante todo que la Providencia, como amorosa sabiduría de Dios, se manifestó precisamente por la creación de de seres puramente espirituales, a través de los cuales se expresa mejor la semejanza de Dios en aquellos que sobrepasan de tal manera todo lo que es creado en el mundo visible juntamente con el hombre, él también imagen indeleble de Dios. Dios, que es un espíritu absolutamente perfecto, se refleja de una manera especial en los seres espirituales que, por su naturaleza, es decir, a causa de su espiritualidad, le son mucho más próximos que las criaturas materiales, y que constituyen casi el “medio” más cercano al Creador. La sagrada Escritura ofrece un testimonio bastante explícito de esta extrema proximidad de los ángeles con Dios, de la que habla con un lenguaje figurado, como de “trono” de Dios, de sus “ejércitos”, de su “cielo”. Ella ha inspirado la poesía y el arte de los siglos cristianos que nos presentan a los ángeles como “la corte de Dios”.
 
Inmaterialidad e inmortalidad de los Ángeles
(Juan Pablo II, Audiencia General del 6 de Agosto de 1986)

 
Hemos visto cómo la Iglesia, iluminada por la sagrada Escritura, ha profesado a lo largo de los siglos la verdad sobre la existencia de los ángeles como seres puramente espirituales, creados por Dios. La Iglesia ha creído esto desde el principio. Lo ha expresado en símbolo de Nicea-Constantinopla, y lo confirmó en el Concilio de Letrán IV (1215). Su formulación fue retomada por el Concilio Vaticano I en el contexto de la doctrina sobre la creación: Dios “creó conjuntamente de la nada, desde el origen de los tiempos, una y otra creatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la terrestre, por consecuencia, creo la naturaleza humana como común a una y a otra, estando constituida de espíritu y de cuerpo”. Es decir, que Dios creó en realidad ambas desde el origen: la espiritual y la corporal, el mundo terrestre y el mundo angélico. Todo eso lo creó, al mismo tiempo, en relación al hombre, constituido de espíritu y materia y colocado, según el relato bíblico, en el marco de un  mundo ya establecido según las leyes y medido por el tiempo.
 
A la vez que reconoce su existencia, la fe de la Iglesia reconoce ciertos rasgos distintivos de la naturaleza de los ángeles. Su ser puramente espiritual implica, primeramente, su inmaterialidad y su inmortalidad. Los ángeles no tienen “cuerpo” (aun si en circunstancias determinadas se manifiestan bajo forma visible en razón de su misión a favor de los hombres), no están sometidos a la ley de la corrupción común al mundo material entero. Jesús mismo, refiriéndose a la condición angélica, dirá que en la vida futura los resucitados “no pueden volver a morir, porque son semejantes a los ángeles”.
 
Seres personales y agrupados en coros
 
En tanto que creaturas de naturaleza espiritual, los ángeles están dotados de inteligencia y de voluntad libre, como el hombre, pero en un grado superior al suyo, aun  cuando siempre están marcados por el límite inherente a todas las creaturas. Los ángeles son, pues, creaturas personales y como tales, igualmente, “a imagen y semejanza” de Dios. La sagrada Escritura se refiere a los ángeles dándoles incluso nombres no sólo personales sino (tales los nombres propios de Rafael, Gabriel, Miguel) “colectivos” (tales los calificativos de: serafines, querubines tronos, potencias, dominaciones, principados), de la misma manera que aplica una distinción entre ángeles y arcángeles. A la vez que tiene presente el lenguaje analógico y representativo del texto sagrado, podemos deducir que esos seres-personas, cuasi reagrupados en sociedad, se subdividen en órdenes y grados, que responden a la medida de su perfección y a los cargos que les son confiados. Los autores antiguos y la liturgia misma hablan, también, de los coros angélicos (nueve según Dionisio el Areopagita). La Teología, en particular la patrística y la medieval, no ha rechazado estas representaciones que buscan, por el contrario, a dar una explicación doctrinal y mística, pero son atribuirles un valor absoluto. Santo Tomás prefirió profundizar las investigaciones sobre la condición ontológica, sobre la actividad cognitiva y volitiva y sobre la actividad cognitiva y sobre la elevación espiritual de esas creaturas puramente espirituales, tanto por su dignidad en la escala de los seres como por el hecho de poder, en ellas mismas, profundizar las facultades y las actividades propias del espíritu en estado puro, sacando una gran luz para iluminar los problemas de fondo que desde siempre agitan y estimulan el pensamiento humano: el conocimiento, el amor, la libertad, la docilidad a Dios, la realización de su reino.
 
Libres e inteligentes
(Juan Pablo II, Audiencia General del 23 de julio de 1986)

 
En la perfección de su naturaleza espiritual, los ángeles están llamados, desde el principio, en virtud de su inteligencia, a conocer la verdad y a amar el bien que conocen en la verdad, de una manera más total y perfecta  que para el hombre. Este amor es el acto de una voluntad libre, pues para los ángeles también, la libertad significa la posibilidad de hacer una elección en favor o contra el Bien que conocen, es decir Dios mismo. Es necesario volver a decir, lo que ya hemos recordado en tiempo oportuno, respecto del hombre: al crear los seres libres, Dios quiso que se realzara en el mundo este amor verdadero que no es posible sino sobre la base de la libertad. Quiso, pues, que la creatura, constituida a imagen y semejanza de su Creador, pudiese, de la manera más plena y posible, volverse semejante a Él, Dios que “es amor”. Creando los espíritus puros como seres libres, Dios, en su Providencia no podía sino prever igualmente la posibilidad del pecado de los ángeles. Pero precisamente porque la Providencia es sabiduría eterna que ama, Dios podría retirar de la historia de ese pecado, incomparablemente más radical en tanto que pecado de un puro espíritu, el bien definitivo de todo el cosmos creado.
 
Su elección decisiva e irrevocable
 

En efecto, como lo dice claramente la Revelación, el mundo de los espíritus puros se muestra divido en buenos y malos. Aunque esta división no fue creada por Dios, sobre la base de la libertad propia de la naturaleza espiritual de cada uno de ellos, se operó a través de la elección que para los seres puramente espirituales posee un carácter incomparablemente más radical que la del hombre y que es irreversible, visto el grado intuitivo y de penetración del bien del que está dotada su inteligencia. A este respecto, hay que decir, igualmente, que los espíritus puros fueron sometidos a una prueba de carácter moral. Fue una elección decisiva que miraba primeramente a Dios, un Dios conocido de una manera más esencial y directa que no es posible al hombre, un Dios que había dado el don a esos seres, antes que al hombre, de participar en su naturaleza divina.
 
En el caso de los espíritus puros, la elección decisiva concernía primero a Dios mismo, primer y supremo Bien, acogido o rechazado de manera más esencial y directa de lo que podría ocurrir en el radio de acción de la voluntad libre del hombre. Los espíritus puros poseen un conocimiento de Dios incomparablemente más perfecto que el del hombre, porque por el poder de su inteligencia, no condicionada ni limitada por la mediación del conocimiento sensible, ven totalmente la grandeza del Ser infinito, de la verdad primera, del Bien supremo. A esta sublime facultad de conocimiento de los espíritus puros, Dios ofrece el misterio de su divinidad, volviéndolos así participantes, mediante la gracia, de su gloria infinita. Precisamente, en tanto que seres de naturaleza espiritual, en su inteligencia se encontraban la facultad, el deseo de esta elevación sobrenatural a la cual Dios los había llamado, para hacer de ellos, mucho antes que el hombre, “participantes de la naturaleza divina”, participantes de la vida íntima de Aquel que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, de Aquel que en la comunión de las tres Divinas Personas “es Amor”. Dios había admitido a todos los espíritus, mucho antes que al hombre a la eterna comunión del amor.
 
Los buenos y los malos ángeles

 
La elección decidida sobre la base de la verdad sobre Dios, como bajo  una forma superior en razón de la penetración de su inteligencia, incluso dividió el mundo de los espíritus puros en buenos y malos. Los buenos eligieron a Dios como Bien supremo y definitivo, conocido a la luz de la inteligencia iluminada por la Revelación. Haber elegido a Dios quiere decir que se dirigieron hacia él con toda la fuerza interior de su libertad, fuerza interior que es amor. Dios se convirtió en el objetivo total y definitivo de su existencia espiritual. Los otros, por el contrario, volvieron la espalda a Dios contra la veras que indicaba en Él el bien total y definitivo. Eligieron contra la revelación del misterio del Dios, contra su gracia que los hacía participantes de la Trinidad y de la eterna amistad con Dios  en su comunión con Él por el Amor. Sobre la base de su libertad creada operaron una elección radical e irreversible, a la manera de los buenos ángeles, pero diametralmente opuesta: en lugar de una acogida de Dios, llena de amor, le opusieron un rechazo inspirado por un falso sentimiento de autosuficiencia, de aversión e incluso de odio que se convirtió en rebelión.
 
¿Cómo comprender tal oposición y revuelta contra Dios en los seres dotados de una inteligencia tan viva, y enriquecidos por tantas luces? ¿Cuál puede ser el motivo de una elección contra Dios tan radical e irreversible? ¿De un odio tan profundo al punto de parecer únicamente fruto de locura? Los Padres de la Iglesia y los teólogos no dudan en hablar de un “enceguecimiento” producido por la sobreestimación de la perfección del ser propio, llevada al punto de velar la supremacía de Dios, que, por el contrario, exigía un acto de dócil y obediente sumisión. Todo esto parece contenido de una manera concisa en la expresión “¡No serviré!”, que manifiesta el rechazo radical e irreversible a participar en la construcción del Reino de Dios en el mundo creado. “Satán”, espíritu rebelde, quiere que su  propio reino, no el de Dios, y se erige como el primer “adversario” del Creador, opositor de la Providencia, antagonista de la sabiduría amante de Dios. De la rebelión y del pecado de Satán, como también del hombre, debemos concluir, aceptando la sabia experiencia de la escritura que afirma: “el orgullo es una causa de ruina”. Es el orgullo que los ha perdido. Que aquello nos sirva de lección, queridos hermanos y hermanas: recordemos que el orgullo trae consigo la ruina, y que nuestra vocación es amar a Dios y servirlo con todo el amor del que seamos capaces.
 



Capítulo III

Rol y Misión de los Ángeles

Una función de mediación entre Dios y los hombres
(Juan Pablo II, Audiencia General, del 30 de Julio de l986)

 
En el curso de la precedente catequesis, nos detuvimos en el artículo del Credo, mediante el cual proclamamos y confesamos a Dios creador no sólo de todo el mundo creado, sino también de las “cosas invisibles”, y nos ocupamos del temas de la existencia de los ángeles, llamados a pronunciarse por Dios o contra Dios, en un acto radical e irreversible de adhesión o de rechazo de su voluntad de salvación.
 
Siempre según la sagrada Escritura, los ángeles, en tanto que creaturas puramente espirituales, se presentan a nuestra reflexión como “una realización especial de la imagen de Dios”, Espíritu perfectísimo, como Jesús mismo lo recuerda a la Samaritana con estas palabras: “Dios es espíritu”. Desde ese punto de vista, los ángeles son las creaturas más próximas del ejemplar divino. El nombre que la sagrada escritura les atribuye nos enseña que la verdad más importante en la Revelación es aquella que concierne a las tareas de los ángeles hacia los hombres: el ángel (angelus) significa, en efecto, mensajero. El hebreo malak, empleado en el Antiguo Testamento, quiere decir más precisamente delegado o embajador. Los ángeles, creaturas espirituales, ejercen una función de mediación y de ministerio en las relaciones que advienen entre Dios y los hombres. Bajo ese aspecto la carta a los Hebreos dirá que a Cristo le fue confiado un “nombre”, y, por tanto, un ministerio de mediación, muy superior al de los ángeles.
 
En el Antiguo Testamento
 
El Antiguo Testamento subraya, sobre todo, la especial participación de los ángeles en la celebración de la gloria que el Creador recibe como tributo de alabanza de parte del mundo creado. Los Salmos en particular son los intérpretes de esta voz, cuando, por ejemplo, proclaman “Alabad a Yahvé desde los cielos, alabadle en las alturas, alabadle, todos los ángeles, alabadle todos sus ejércitos…”.  De la misma manera, el Salmo 103: “Bendecid a Yahvé, todos sus ángeles, héroes poderosos, obreros de su palabra, atentos al sonido de su palabra”. Este último versículo del Salmo 103 nos enseña que los ángeles toman parte, de una manera que les es propia, en el gobierno de Dios sobre la creación como los “poderosos obreros de su palabras” según el plan establecido por la divina providencia. A los ángeles les fue confiado, particularmente, una atención y cuidado especiales frente a los hombres, por quienes presentan a Dios sus requerimientos y sus oraciones, como nos lo recuerda, por ejemplo el libro de Tobías, mientras que el Salmo 91 proclama: “Por ti dio orden a los ángeles […] ellos te llevaran sobre sus manos para que la piedra no dañe tu pie”. Según el libro de Daniel se puede afirmar que las tareas de los ángeles como embajadores del Dios vivo se extienden, no sólo, a cada hombre en particular y a los que despliegan encargos especiales, sino también a naciones enteras.
 
En el Nuevo testamento

 
El Nuevo Testamento pone en relieve las tareas de los ángeles respecto de la misión de Cristo como Mesías, y primeramente hacia el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, como leemos en el relato del anuncio del nacimiento de Juan Bautista, de Cristo mismo, en las aclaraciones y las disposiciones dadas a María y a José, en las indicaciones dadas a los pastores la noche del nacimiento del Señor, en la protección del recién nacido frente al peligro de la persecución de Herodes.
 
Más adelante, los Evangelios nos hablan de la presencia de los ángeles en el curso de los cuarenta días del ayuno de Jesús en el desierto y durante su oración en el huerto de Getsemaní. Después de la resurrección de Cristo, será también un ángel, bajo la forma de un hombre joven, que dirá a las mujeres precipitadas en el sepulcro y sorprendidas por encontrarlo vacío: “No se asusten. Jesús Nazareno, al que buscan, al Crucificado: ha resucitado, no está aquí […] vayan a decirlo a sus discípulos…”. Dos ángeles fueron vistos, igualmente, por María de Magdala, que fue favorecida con una aparición personal de Jesús. Los ángeles se “presentan” a los Apóstoles después de la desaparición de Cristo para decirles: “Hombres de Galilea, por qué se quedan viendo el cielo? Aquel que subió a los cielos, ese mismo Jesús, vendrá de la misma manera como lo han visto subir al cielo”. Son los ángeles de a vida, de la pasión y de la gloria de Cristo. Los ángeles de Aquel que, según la epístola de san Pedro “está a la derecha de Dios, estándole sometidos los ángeles, las dominaciones y las potencias”.
 
Si pasamos a la segunda venida de Cristo, es decir a la “Parusía”, constatamos que todos los sinópticos destacan que “el Hijo del hombre […] vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles”, lo mismo que san Pablo. Por lo tanto, se pude decir que los ángeles, como espíritus puros, no sólo participan, en la manera que les es propia, en la santidad misma de Dios, sino en los momentos claves rodean a Cristo y lo acompañan en el cumplimiento de su misión salvífica hacia los hombres. De la misma manera toda la Tradición y el magisterio ordinario de la Iglesia en el curso de los siglos, han atribuido a los ángeles ese carácter particular y esta función de ministerio mesiánico.
 
Los ángeles contemplan a Dios y lo alaban
(Juan Pablo II, Audiencia General, del 6 de agosto de 1986)

 
El tema que hemos presentado puede parecer “alejado” o bien “menos vital” para la mentalidad del hombre moderno. Sin embargo la Iglesia, proponiendo con franqueza la totalidad de la verdad sobre Dios, Creador incluso de los ángeles, cree hacer un gran servicio al hombre. El hombre nutre a convicción de que en Cristo, Hombre-Dios, es él (y no los ángeles) quien se encuentra en el centro de la Revelación divina. Entonces, el reencuentro religioso con el mundo de los seres puramente espirituales se convierte en una preciosa revelación de su ser no sólo cuerpo sino también espíritu, y con su pertenencia a un proyecto de salvación verdaderamente grande y efectivo al interior de una comunidad de seres personales que, para el hombre y con el hombre, sirven al designio providencial de Dios.
 
Destaquemos que la sagrada Escritura  y la Tradición llaman precisamente ángeles a esos espíritus puros que en la prueba fundamental de libertad eligieron a Dios, su gloria y su reino. Están unidos a Dios a través del amor total que brota de la visión beatificante, cara a cara, de la Santa Trinidad. Jesús mismo lo dice: “Los ángeles en los cielos ven constantemente la cara de mi Padre que está en los cielos”. Este “ver constantemente la cara del Padre” es la manifestación más elevada de la adoración de Dios Se puede decir que constituye esta “liturgia celeste” realizada a nombre de todo el universo,  la que se asocia incesantemente la liturgia terrestre de la Iglesia, en particular en sus momentos culminantes. Basta recordar el acto mediante el cual la Iglesia, cada día, y a toda hora, en el mundo entero, al comenzar la oración eucarística, en el corazón de la santa misa, recuerda a los “ángeles y los arcángeles” para cantar la gloria de Dios tres veces santo, uniéndose así a esos primeros adoradores de Dios, en el culto y en el conocimiento amoroso del misterio inefable de su santidad.
 
Participan en la obra de salvación de los hombres
 

Siempre según la Revelación, los ángeles, que participan en la vida de la Trinidad en la luz de la gloria, están igualmente llamados a participar en la historia de la salvación de los hombres, en los momentos establecidos por el designio de la providencia divina. “¿Acaso no son espíritus encargados de un ministerio, enviados al servicio de aquellos que deben heredar la salvación? pregunta el autor de la carta a los Hebreos. Esto la Iglesia lo cree y lo enseña, sobre la base de la sagrada Escritura de la que aprendemos que la tarea de los buenos ángeles es la protección de los hombres y la preocupación por su salvación.
Encontramos esas expresiones en diversos pasajes de la Escritura, por ejemplo en el Salmo 91, citado varias veces: “Por ti ha dado orden a sus ángeles de guardar todas tus vías. Y te llevarán sobre sus manos para que la piedra no te hiera”. Jesús mismo, hablando de los niños y advirtiendo de no escandalizarlos, se refiere a “sus ángeles”. Atribuye, además, a los ángeles la función de testigos en el supremo juicio divino en la condición de aquel que ha reconocido o negado a Cristo: “A quien que se declare por mi ante los hombres, el Hijo del Hombre, en su momento, se declarará por él delante de los ángeles de Dios; pero el que me haya negado frente a los hombres será negado frente a los ángeles de Dios”. Esas palabras son significativas porque si los ángeles forman parte del juicio de Dios, están interesados en la vida del hombre. Interés y participación que parecen acentuadas en el discurso escatológico, donde Jesús hace intervenir a los ángeles en la Parusía, es decir en la venda definitiva de Cristo al fin de la historia.
Entre los libros del Nuevo testamento, son especialmente los Hechos de los Apóstoles los que nos dan a conocer los hechos que atestiguan la preocupación de los ángeles por el hombre y su salvación. Así, cuando el Ángel de Dios liberó a los Apóstoles de la prisión, primeramente a Pedro, que estaba amenazado de muerte por Herodes. O cuando guió la actividad de Pedro hacia en Centurión Cornelio, el primer pagano convertido, y de la misma manera la actividad del diácono Felipe sobre la vía de Jerusalén a Gaza.
 
El misterio de los ángeles guardianes y de los arcángeles
 
A partir de los hechos citados, a guisa de ejemplo, se comprende cómo en la conciencia de la Iglesia pudo formarse la convicción sobre el ministerio confiado a los ángeles a favor de los hombres. La Iglesia confiesa, pues, su fe en los ángeles guardianes, los venera en la liturgia con una fiesta especial, y recomienda el recurso a su protección mediante una oración frecuente, tal como la invocación “Ángel de Dios”. Esta oración parece apropiarse las bellas palabras de San Basillio: “cada fiel tiene cerca de sí un ángel como tutor y pastor para conducirlo a la vida”.
 
Finalmente, es importante destacar que la Iglesia honra a través de un culto litúrgico tres figuras de ángeles, que, en la Escritura son llamados por su nombre. El primero es Miguel Arcángel. Su nombre expresa y sintetiza la actitud esencial de los buenos espíritus. “Mica-el” significa, en efecto, “¿Quién cómo Dios?” En ese nombre se encuentra, pues, expresada la elección salvífica gracias a la cual los ángeles “venla faz del Padre” que está en los cielos. El segundo es Gabriel: figura ligada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios” o bien “poder de Dios”, como para decir que en la cumbre de la creación, la Encarnación es el signo supremo del Padre todo poderoso. Finalmente, el tercer arcángel se llama Rafael. “Rafa-El” significa “Dios cura”. Se hace conocer por la historia de Tobías en el Antiguo Testamento, especialmente significativa respecto del recurso a los ángeles por parte de los hijos de Dios, que siempre tienen necesidad de defensa, se cuidado y protección.
 
Reflexionando sobre el asunto, se descubre que cada una de las tres figuras: Mica-El, Gabri-El, Rafa-El, refleja de una manera especial la verdad contenida en la pregunta del autor de la carta a los Hebreos: “¿Acaso no son espíritus encargados de un ministerio, enviados a servir a aquellos que deben heredar la salvación?” Todos participan en la protección de los hombres, para conducirlos por los caminos de la vida eterna; por eso podemos invocar su asistencia, como se hace con nuestro Ángel guardián. Sí, el pensamiento y el culto de los ángeles nos ayudan a acercarnos a Dios tres veces santo, inasible. Y con ellos lo veremos, también cara a cara en el Reino de los cielos.
 



Capítulo IV

Los ángeles guardianes

Compañeros dados a los hombres
(Pío XII a los peregrinos estadounidenses, 3 de octubre de 1958)

 
Después de un largo periplo han venido a Roma, madre amante de sus almas. Han atravesado el Océano y el Mediterráneo, visitando las villas y los santuarios ricos de santos recuerdos; han visto ya muchas cosas de este mundo. Y su viaje aún no ha terminado. La tierra y el cielo, las colinas y los valles, los centros de los diferentes países con sus monumentos antiguos y sus habitantes modernos, todo eso ya ha sido contemplado por sus ojos. Y cuando la noche misteriosa descendía sobre el mar inmenso, disipando del cielo la luz deslumbrante, la creación se extendía a  sus ojos con las milicias celestes de las estrellas y de los planetas que se muestran para reflejar la gloria de su Creador. ¡Qué grande y bello, pensarían entonces, es este mundo visible!
Pero el mes de octubre es un mes donde esta visión se borra un momento, recuerdan a nuestro espíritu interior que hay otro mundo, un mundo invisible, pero sin embargo tan real como el que ven cerca de ustedes. Ayer, la Iglesia celebró la fiesta de los santos ángeles. Son los habitantes de ese mundo invisible que los rodea. Estaban en las villas que visitaban como los guardianes de la Providencia de Dios; fueron los compañeros de su viaje. ¿No dijo Cristo de los niños que fueron siempre tan queridos para su corazón puro y amante: “Sus ángeles en los cielos ven sin cesar la cara de mi Padre que está en los cielos”? ¿Y cuando los niños se hacen adultos, sus ángeles los abandonan? Ciertamente no. “Cantemos a los ángeles guardianes de los hombres”, decía la liturgia de ayer, “compañeros celestes que el Padre ha dado a su frágil naturaleza para que no sucumba a los enemigos que la acechan”. Este mismo pensamiento es recurrente en los escritos de los Padre de la Iglesia. Cada uno, por humilde que sea tiene ángeles para velar por él. Son gloriosos, puros, magníficos y sin embargo, les han sido dados como compañeros de camino, están encargados de velar cuidadosamente sobre ustedes para que no se aparten de Cristo, su Señor. Y no sólo quieren defenderlos contra los peligros que los acechan a lo largo del camino, sino que se mantienen de una manera activa a su laso, alentando sus almas cuando se esfuerzan por subir cada vez más alto hacia la unión de Dios por Cristo.
 
Amadísimos peregrinos, al recibirlos a comienzos de octubre, no podemos dejarlos sin exhortarlos brevemente a despertar y avivar su percepción del mundo invisible que los rodea – “porque las cosas visibles no existen sino por un tiempo, las invisibles son eternas”- y a mantener ciertas relaciones familiares con los ángeles que son tan constantes en su cuidado por su salvación y su santidad. Pasarán, Dios lo quiere, una eternidad de gozo con ellos; aprendan a conocerlos desde ahora.
 
¡Que los ángeles lleven nuestra oración hasta el pie del trono de Dios y puedan, por la intercesión de su gloriosa reina, traerles gracias innumerables de parte de su divino Salvador!
 
Solicitud de los ángeles hacia nosotros
(Juan XXIII. 2 de octubre de 1960, Discurso)

 
He aquí el 2 de octubre: la fiesta de los ángeles guardianes. En la audiencia general del jueves último, 29 de septiembre, fiesta de san Miguel arcángel, hemos esbozado las grandes obras del príncipe de la milicia celeste y de los otros arcángeles que la Sagrada Escritura nos hace conocer: Gabriel y Rafael. Nos proponemos, ahora, reafirmar cuán importante en toda vida cristiana es comprender, estimar y amar la presencia del Ángel guardián.
 
Sobre la fe de todo lo que enseña el Catecismo romano, recordaremos cuán admirable es la disposición de la divina providencia que confió a los ángeles el oficio de velar para que el género humano y cada ser humano no sea víctima de graves peligros. Al igual que en esta existencia terrestre, los padres, cuando sus hijos deben emprender un viaje erizado de obstáculos y de emboscadas, se preocupan de llamar cerca de ellos alguien que pueda tomar cuidado de ellos y ayudarlos en la adversidad; igualmente el Padre de los cielos, para cada uno de nosotros, durante nuestro viaje hacia la patria celestial, encargó a los santos ángeles que nos ayudaran y nos protegieran con solicitud con el fin de que pudiésemos evitar los obstáculos, remontar las pasiones, y bajo su guía no abandonar nunca la vía recta y segura que conduce al paraíso.
 
Ya en el Antiguo testamento, y precisamente en el libro de Tobías, se relata con un cuidado especial las indicaciones preciosas del ángel Rabel, sus consejos y sus intervenciones a favor del joven Tobías, de modo que su viaje se volviera fácil y libre de todo obstáculo.
 
Igualmente, en el Nuevo Testamento, encontramos la página luminosa y emocionante donde se relata el envío del ángel del señor cerca del príncipe de los Apóstoles, encerrado en una prisión en Jerusalén y los prodigios por los cuales fue realizada esta liberación.
 
Lo sucesores de san Pedro, siempre han tenido, manifiestamente, una asistencia especial del Señor. Pero también es una verdad cierta que todos y cada uno, estamos confiados a la solicitud de un ángel. De ahí la viva y profunda devoción que todos debemos tener hacia nuestro Ángel guardián y que debe hacernos repetir la dulce oración que aprendimos en los días de nuestra infancia.
 
Podemos agregar que, accediendo al poder supremo, hemos, según la costumbre, cambiado nuestros nombres de Ángel José por el de Juan, que no fue usado por ningún papa durante cinco siglos. Sin embargo hemos conservado el primer nombre, el de Ángel.
¡Que la devoción a los santos ángeles nos acompañe, pues, siempre! Durante nuestro peregrinaje terrestre, ¡cuántos riesgos no habremos de  afrontar, sea de parte de los elementos de la naturaleza, sea de la cólera de los hombres sumidos en el mal! Ahora bien, no lo olvidemos nunca, invoquémosle siempre.
 
Siempre a nuestro lado en la ruta
(Juan XXIII, 9 de agosto de 1961)

 
Estos encuentros que se suceden en Roma y aquí en la residencia de verano del “Castello”, y sus innombrables hijos espirituales, constituyen u motivo de dicha y de emoción profunda. Lo son igualmente al mediodía, los domingos y días de fiesta, cuando suena el Ángelus, Continúan la evocación del diálogo entre el Mensajero celeste y la dulce Madre de Jesús y nuestra Madre, que resume el más alto misterio de la vida y de la historia – diálogo seguido de la dulcísimo invocación: Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis – que hace nacer en el corazón una ternura, una exaltación que son ya como una degustación del paraíso.
 
En realidad, estamos  hechos de tierra, los hijos del hombre, pero todos aspiramos al cielo.
 
Nuestra vida es un peregrinaje que nos transporta de un punto al otro del globo terrestre. El término de nuestro viaje resplandece en el cielo y es el paraíso para el cual hemos sido creados; y nuestros años, los años de cada uno, se suceden rápidamente sobre las diversas rutas que surcan el mundo habitado. Vivir, es moverse, es encontrarse… Desgraciadamente este encuentro no siempre es sereno y dichoso; a menudo es un choque terrible y funesto.
 
¿No es cierto que nunca se llegará, como en nuestra época, a tal perfección de medios eficaces y rápidos para alcanzar ese viaje sobre las vías de la tierra, del mar y de los cielos? Para también es igualmente frecuente y doloroso tener que constatar que el viaje termina en tragedia de muerte y lágrimas.
 
En efecto, tenemos delante de nosotros las estadísticas impresionantes de los muertos y de los heridos en accidentes de tránsito, que alcanzan casi numéricamente los desastres de las guerras de tiempos pasados.
 
Los progresos de la ciencia y de la tecnología colocan, pues, a la humanidad ante un problema inesperado, que se agrega al gran y terrible problema de las inquietudes humanas actuales, cuya solución parece incierta y amenazadora.
 
Ahora bien, queridísimos hijos, permítannos ahora, para recordar los deberes de conciencia concernientes a los peligros de la ruta, indicar, según la doctrina de la Iglesia, una protección celeste segura y preciosísima, que representa uno de los puntos resplandecientes de la enseñanza cristiana: es decir la intervención de las falanges angélicas, creadas por Dios para su servicio y enviadas por la Santísima Trinidad para la protección de la Santa Iglesia, de sus hijos  del mundo entero.
 
Esta protección es, en el uso de la buena vida cristiana, una devoción que ocupa, en el espíritu de aquel que sabe penetrarla bien, un lugar de honor especial y es un motivo de suavidad y de ternura.
 
Permitan que nuestra voz, que se ha elevado para una advertencia paternal y emocionada a favor de la vida humana, de toda vida, de las suyas y de las otras, reencuentre aquí, hacia el fin de nuestra simple conversación, las primeras notas del lenguaje angélico, que estamos felices de repetir con el acento más emocionado, como el del Angelus.
 
La evocación de los espíritus sublimes, que la solicitud vigilante del Padre celeste colocó y coloca al lado de cada uno de sus hijos, infunde dicha y coraje.
Los ángeles del señor escrutan, en efecto, el fondo de nuestro corazón y querrían hacerlo digno de favores divinos.
 
A ellos fue igualmente confiada la labor de guiar nuestros pasos. Y ¿cómo este pensamiento no podría suscitar una justa emoción delante del espectáculo, casi cotidiano, de la sangre que baña las rutas y clama piedad al cielo por tantas vidas humanas preciosas, de vidas jóvenes llenas de promesas, truncadas inútilmente e inconsideradamente?
 
Por esto, nuestro sentimiento de viva caridad paternal nos ha sugerido dar una resonancia especial a la invocación de los santos ángeles guardianes. Su presencia penetra y envuelve toda la historia de los siglos: al lado de nuestros primeros padres, luego guías del pueblo elegido, de sus reyes y profetas, hasta Jesús mismo y a sus Apóstoles.
 
¿La llamada suplicante a la intervención de los ángeles, encargados de velar sobre nuestra infancia y nuestro peregrinaje – a toda edad y en toda circunstancia de nuestra vida y de nuestra acción- no creen que logrará tocar a aquel que está fascinado por la velocidad, al punto de imponer finalmente el respeto absoluto y universal de las leyes que regulan el tráfico?
 
La dulce y ferviente penetración de la piedad hacia los ángeles quiere decir ser propicia a los pensamientos, a las voluntades, a las fuerzas mismas de la técnica, que una emulación mal entendida y una búsqueda se superioridades pueden conducir a la ruina.
Por eso, nuestro deseo es que se aumente la devoción hacia el Ángel guardián. Cada uno tiene el suyo y puede conversar con los ángeles y sus semejantes.
 
Juan XXIII a los jóvenes 10 de septiembre de 1961
 
Es necesario que siempre sea recordada y alentada la oración cotidiana, incluso en toda circunstancia de la jornada, a su Ángel guardián, de tal suerte que cada cual pueda no sólo estar protegido contra los peligros del alma, sino también defendido contra los accidentes que, desgraciadamente, suceden tan frecuentemente sobre los caminos, en el mar y en el aire.
 
Nuestros deberes frente a los santos ángeles
(Pío XI a los niños, 2 de septiembre de 1934)

 
San Bernardo, el devoto de María, el amigo del Corazón de Jesús es también, se puede decir el chantre, el heraldo de los Ángeles guardianes. El santo doctor dice a cada niño, a cada ser humano que tiene un ángel, que jamás debe olvidar ese compañero de vida y rendirle “el respeto por su presencia, la devoción por su benevolencia y la confianza por su buena guardia”. El ángel de Dios nos acompaña, en  efecto, con su presencia, y nos defiende con su buena guardia: Ves enseguida las disposiciones con las cuales san Bernardo nos sugiere tan bien responder a semejante bondad:
 
“El respeto por la presencia”. No hay que olvidar jamás la presencia del Ángel guardián, de ese príncipe celeste que jamás debe enrojecer ante nosotros. Justamente el gran doctor agrega, explicando el sentido de ese deber de respeto, y hablando de sí mismo: “No hagas en presencia del ángel lo que no harías en presencia de Bernard”. De la misma manera, estos queridos niños no deberían nunca hacer nada que pudiese ofender al ángel que tiene cuidado de su persona, no hacer lo que no harían delante del papa, delante de su propio padre  y su propia madre, ni tampoco delante del más humilde de sus compañeros. Y es bueno recordar, siempre a este respecto, lo que agrega el mismo san Bernardo cuando, jugando con las palabras, agrega enseguida que en todo ángulo se encuentra un ángel”: en todo lugar, en todo momento el ángel está presente. Por tanto, “el respeto por la presencia; es decir una continencia siempre respetuosa y diferente, un homenaje conforme a la dignidad del cristino, templo del Espíritu Santo, amigo de Jesucristo, admitido a la comunión del Cuerpo y la Sangre divinos después de haber sido regenerado por el agua del bautismo, en esa sangre preciosísima.
 
“La devoción por la benevolencia”. El ángel guardián no sólo está presente, sino su compañía desborda de ternura y de amor; lo que requiere además de nuestra parte, respecto de él, un amor hecho de ternura, es decir la devoción. La devoción agrega algo a la piedad filial, incluso a la que se experimenta y se muestra hacia Dios. Una piedad devota quiere decir una piedad delicada que trae consigo la donación de toda el alma, de todo el corazón. El ángel de Dios está siempre con nosotros, en nuestra vida, con su solicitud y su afecto excepcional. Por lo tanto, hay que serle devoto: no solamente rendirle afecto por afecto, sino devoción. La devoción se actualiza en la práctica de cada día, invocando su ángel al principio y al fin de cada día. Los invitamos, queridos niños, imitar en este punto al papa. Al principio y al fin de cada día de su vida, invoca a su Ángel guardián; y a menudo renueva esta invocación a lo largo del día, especialmente cuando las cosas por hacer son un poco complicadas y difíciles, lo que ocurre a menudo. Ahora bien, tiene que decir, siempre por deber de reconocimiento hacia su Ángel guardián, que se siente siempre asistido por él de manera admirable, aunque una gratitud particular viene a asociarse a otros tantos motivos por los cuales se siente deudor respecto del espíritu celeste que lo asiste. A menudo ve y percibe que su ángel está ahí, cerca suyo listo a asistirlo, a ayudarlo. Es igualmente lo que hacen los ángeles de todos estos queridos pequeños: siempre presentes, siempre amantes, siempre vigilantes. De ahí, repitámoslo, la necesidad de recurrir frecuentemente a ellos con devoción.
 
“La confianza por la buena guardia”. Saberse guardado por un príncipe de la corte celestial, por uno de esos espíritus elegidos, de los que el Señor –hablando propiamente de los niños- ha dicho que ven siempre la Majestad de Dios en el esplendor del paraíso, lo que no sólo inspira respeto y devoción sino también suscita la mayor confianza. La confianza, que es bien distinta de la audacia terrestre, es necesaria y debe sostener, especialmente cuando el deber es difícil y se encuentra abrumador el conjunto del buen propósito. En ese momento, de manera más acentuada, se debe esperar la ayuda, la defensa y la guarda de los santos ángeles; y verdaderamente en ese sentimiento de confianza, se destaca además  y de manera más evidente la necesidad de la oración, que es precisamente la expresión auténtica y espontánea de la confianza.
 
Y de nuevo insistimos con gran solicitud paternal en la necesidad del respeto, del amor y de la oración confiada por parte de los niños católicos hacia sus propios ángeles bajo la conducción y según la sublime invitación de san Bernardo.
 
Apropiándonos de esta palabra del santo, que hemos tenido la suerte de encontrar en los comienzos de nuestra vida, hemos podido conocer y sentir la luz benéfica. Contribuyó con todo lo que pudimos realizar por la gracia divina en nuestra vida. Y seguramente a él le debemos el apoyo y la confianza necesarios para todo el tiempo de existencia que plazca a Dios concedernos todavía. Por eso deseamos tanto y deseamos que ese sea el programa luminoso de la vida  de estos niños privilegiados, gracias al cual podrán ser siempre dignos de la presencia continua, a su lado, de un príncipe celeste; siempre tiernamente devotos a este amigo tan fiel, tan grande, y siempre estado de gozar y de beneficiarse de su guarda benefactora y sabia.

Publicado en  on Abril 21, 2009 at 12:46 am Dejar un comentario

ANGELES #2

Capítulo 5
Los tres arcángeles
La misión de los tres grandes arcángeles
(Juan XXIII, 29 de noviembre de 1960)

 
Hoy se celebra la fiesta de San Miguel Arcángel, el príncipe de la las milicias celestes, el defensor de los derechos divinos contra el demonio. Se podría decir que san Miguel concibió y realizó una primera forma de Acción católica, preocupada de la gloria del señor y del bien de todos aquellos que son fieles a Dios.
 
Por añadidura, el gran arcángel nos recuerda una inmensa legión de Espíritus celestes, de los cuales, millares y millares se encuentran presentes en esta audiencia, ya que cada uno de los que se encuentra en la basílica tiene cerca de él a su Ángel guardián.
Velemos por dirigirnos a menudo al amigo celeste que el Señor nos ha concedido; a no cerrar los ojos para tomar el descanso necesario y a no comenzar la jornada sin invocar su protección; por dirigirnos siempre al Ángel guardián cuando os encontremos en pruebas y dificultades y a la hora de las tentaciones por parte del enemigo del bien.
San Miguel es llamado, igualmente, en la liturgia, Angelus pacis: ángel de la paz, que no quiere la guerra. Pidamos su intercesión para nadie atente contra la paz, para que nadie combate la ley divina y el reino pacífico del Señor.
 
El horizonte se extiende: otros esplendores nos son indicados por el cielo. Las campanas que suenan, la mañana, el mediodía y la tarde, nos recuerda, por el Angelus y el Ave María, a otro gran arcángel: san Gabriel, que fue elegido para ser enviado sobre la tierra con el fin de ansiar el inefable misterio de la Encarnación del Hijo del Dios: fue el primero en dirigir a María el saludo que millones y millones de fieles repiten muchas veces al día: “Dios re salve María, llena eres de gracia…”
 
He aquí el tercero de los arcángeles que conocemos ya: san Rafael, medicina Dei. Se habla de él en el Antiguo Testamento, cuando el Señor lo envía a guiar al joven Tobías, para reconfortar a su padre, patriarca ejemplar que obedecía en todo al Señor; y para significar toda la confianza que debemos tener en los peligros y en todas las circunstancias de la vida, hacia aquel que nos ha sido dado por el señor para acompañarnos en nuestro camino.
 
Así, tenemos en la sagrada liturgia todo lo que es necesario para la elevación del pensamiento y del corazón, para darnos dulzura y paz: Jesús, su Madre celeste, los santos, los ángeles que se unen a nosotros y a la Iglesia universal.
 
Y cuando a veces sentimos el peso de la materia de nuestra naturaleza humana, san Miguel, que vela sobre la Iglesia universal, nos dará la paz serena y profunda; san Gabriel se unirá a nosotros en el homenaje e imploración a la Madre de Dios; san Rafael nos reconfortará con ayuda y consejos; los otros ángeles, en particular el ángel guardián nos sostendrán en la lucha contra las ilusiones del siglo y nos preservarán de la fatiga y de las negligencias posibles.
 
San Miguel, protector de los fieles, especialmente de los esposos
(Pío XII, 8 de mayo de 1940)

 
Entre la multitud de santos que venera, la Iglesia ofrece a sus fieles patronos para sus diferentes estados y sus diferentes edades. Ustedes lo saben, queridos jóvenes esposos, pero se sorprenderán, tal vez, por escucharnos invocar hoy, sobre ustedes, la protección del arcángel san Miguel, cuya aparición  la Iglesia festeja en este día, y por quien no sienten primeramente sino sentimientos de respetuoso temor. La iconografía lo representa bajo los rasgos severos  de un guerrero que derriba al demonio. La sagrada escritura lo llama uno de los primeros príncipes del cielo, el jefe de las milicias angélicas que luchan contra el dragón. La liturgia le da la misma actitud: desciende del cielo, el mar se agita y la tierra tiembla; eleva la cruz de la salvación como estandarte de victoria, fulminando a los espíritus rebeldes.
 
Pero más todavía que las otras creaturas, el hombre y la mujer que dejan a su padre y a su madre para emprender juntos el misterioso viaje de la vida, parecen tener miedo de este vengador de los derechos de Dios. Con este título, les recuerda casi instintivamente al querubín armado de una espada de fuego que expulsa del paraíso terrestre a la primera pareja humana.
 
Y sin embargo, las razones de confianza y de esperanza lo desbancan sobre los motivos de temor. En el momento mismo de la tragedia inicial de la humanidad, mientras que nuestros primeros padres se alejaban del naufragio oscuro y frío del anatema, una nube ligera, semejante a la que un día debía ver el profeta Elías, aparecía en el horizonte y anunciaba el rocío benefactor de los grandes perdones: Miguel, con la milicia de los ángeles fieles, entreveía la maravilla de la Encarnación divina y de la Redención del género humano, Lejos de envidiar a los hombres, como el orgulloso Lucifer, el honor de la unión hipostática, obedeció – según su nombre y su divisa: Quis ut Deus? ¿Quién como Dios? -  al Señor que no tiene igual a sí mismo, y adoró con todos los ángeles al Verbo Encarnado. Así, no cesó jamás de amar a los hombres, para los cuales experimenta una afecto, por así decirlo, fraternal, y cuanto más se esfuerza Satán en precipitarlo a la gehena, más trabaja el arcángel para reconducirlo al paraíso perdido.
 
Introducir a las almas cerca de Dios en la gloria celeste, es una tarea que la liturgia y la tradición atribuyen a san Miguel. “He aquí, dice en la fiesta de hoy el oficio divino, al arcángel Miguel, príncipe de la milicia angélica; su culto es una fuente de beneficios para los pueblos y su oración conduce al Reino de los cielos”. “El Arcángel Miguel llega con una multitud de ángeles; Dios le ha encargado conducir las almas a la dicha del paraíso” Y en el ofertorio de la misa por los difuntos, la Iglesia ora: “Que esas almas no caigan en las tinieblas, sino que el portaestandarte san Miguel las introduzca en la santa luz”.
Pero no vayan a creer que este “preboste del paraíso” que Dios ha constituido príncipe de todas las almas predestinadas, espera la hora del supremo paso para manifestar su bondad a los hombres. ¡Cuánto, queridos esposos, deben apreciar su protección y su ayuda para acoger en este mundo las almas en las cuales, en la docilidad a las leyes del Creador, preparan una morada corporal! Lejos de limitarse a esta primera ayuda, san Miguel los sostendrá a todo lo largo de su misión de padres y tomará cuidado de ustedes y de sus hijos.
 
Protector de la salud y patrón de los enfermos
 

Es una antigua práctica de piedad invocar al gran arcángel como protector de la salud y patrón de los enfermos. Viviendo aquí, todos han podido ver su estatua de bronce en la cubre del castillo Santo Ángel, al que dio su nombre. San Miguel parece velar sobre la vida y la salud de los Roanos y recordarles cómo, según una tradición, cuando en 590 la peste desolaba la Ciudad eterna y san Gregorio Magno conducía al clero y al pueblo en procesión para obtener de Dios el cese de la plaga, el santo pontífice vio aparecer sobre el monumento de Adriano a San Miguel guardando su espada en signo de perdón divino. Para ustedes, queridos hijos e hijas, que junto a las alegrías divisan ya los deberes y los cuidados de la familia,  pidan a san Miguel alejar de sus familias las angustias que causan en el corazón de los padres la salud precaria de los niños, sus crisis de crecimiento o enfermedades.
 
La sombra benefactora del castillo del Santo Ángel, se extiende allende los muros de Roma. San Miguel, suficientemente poderoso para auxiliar al  mundo entero, parece conceder una protección especial a los hijos de nuestra querida Italia, como lo recuerda precisamente la fiesta que celebramos hoy. Alrededor de cien años antes de la peste de Roma, san Miguel, nos cuenta el Breviario Romano, apareció sobre el monte Gargano, y esta aparición milagrosa hizo comprender que el Arcángel tomaba ese lugar bajo su protección particular y quería que allí se rindiera, en su honor y el de los ángeles, culto a Dios.
 
Guardián de las almas y de la paz
 
Pero la Iglesia invoca al Arcángel sobre todo como protector de la vida de las almas, más preciosa que de la del cuerpo, y siempre amenazada por el contacto del mal. La iglesia, tiene la seguridad inquebrantable que las potencias del infierno no prevalecerán contra ella. Pero sabe también que la vida cristiana de los individuos y de los pueblos no se conserva sino con la ayuda de Dios, que tiene a los ángeles por ministros. De ahí la oración que el sacerdote hace al final de la misa con los fieles: “San Miguel arcángel, defiéndenos en el combate… Arroja al infierno a Satanás y a los otros espíritus malignos que rondan el mundo para perder las almas”.
 
Raramente esta oración fue más urgente que en el momento actual. Envenenado por la mentira y la deslealtad, sacudida por el exceso de violencia, el mundo ha perdido la paz, la santa moral y la dicha. Si como consecuencia del pecado original, la tierra no puede ser un paraíso, al menos podría y debería permanecer como una estancia de concordia fraternal entre los hombres y los pueblos. Por el contrario, el incendio de la guerra brama en muchas naciones y amenaza invadir otras. Nuestro corazón se emociona particularmente por ustedes, queridos hijos e hijas, y por tantos otros jóvenes esposos de todos los países que han unido sus destinos en esta trágica primavera. ¿Cómo ver sin un estremecimiento de horror, perfilarse el espectro terrible de la guerra, aunque sea de lejos, sobre esos hogares donde sonríe la esperanza? Pero si hoy las fuerzas humanas parecen incapaces de restablecer una paz justa, leal y durable, los hombres siempre pueden solicitar la intervención de Dios. Entre los hombres y Dios, el Señor ha colocado como mediadora a su dulcísimo Madre… Dígnese la “Madre amable”, la “Virgen poderosa”, el “auxilio de los cristianos” invocada cada vez con más fervor y angustia a todo lo largo de este mes de mayo – hoy especialmente bajo el título bajo el título de Reina del Sacratísimo Rosario de Pompeya – unir bajo el manto de su ternura, en la paz de su sonrisa, a sus hijos tan cruelmente divididos. Dígnese, como lo canta hoy día la Iglesia en la sagrada liturgia, “el ángel de la paz, Miguel, descender en nuestros hogares, y, mensajero de paz. Relegar al infierno las guerras, causa de tantas lágrimas”.
 
San Gabriel, patrón celeste de las telecomunicaciones
(Pío XII, Breve apostólico del 12 de enero de 1951)

 
“Todo don excelente, toda gracia perfecta desciende de lo alto, del Padre de las luces”. Por eso hay que admirar la sabiduría divina que ha permitido a los hombres, gracias a las numerosas invenciones nacidas del genio de nuestra época, poder, por medio de la electricidad, telegrafiar a los ausentes con una maravillosa rapidez, telefonear a distancias extraordinarias, enviar mensajes por las ondas aéreas y finalmente contemplar la visión de las cosas y de los hechos que se encuentran muy lejos de los lugares donde habitan. Esos instrumentos, construidos según las reglas del arte, pueden ser muy nocivos si son empleados con malas intenciones, pero por el contrario, pueden ayudar poderosamente al desarrollo  y a la reafirmación de las relaciones fraternales entre los hombres, al progreso de la civilización, a la propagación ilimitada de las artes y ciencias, e incluso a la enseñanza de los preceptos de la religión, a la transmisión de la palabra del Pastor supremo desde la sede de Pedro a todas las naciones y a la admirable unión de todos los corazones para dirigir hacia la Majestad divina oraciones públicas hechas por ese medio en todo el universo.
 
Por eso, nuestra Madre la Santa Iglesia jamás se ha opuesto al progreso de la civilización humana, pero tuvo y tiene el cuidado de sostenerlo y desarrollarlo y alentarlo en la mayor medida, estando dado que todo lo que se puede descubrir de nuevo debe ser considerado como un trazo de la inteligencia divina y un signo de su poder. Así creemos oportuno asegurar a esas ciencias maravillosas y a aquellos que las ponen en obra o que las explotan, el beneficio de una protección celeste. Frente al pedido hecho por muchas personas destacadas, que ejercen su actividad en este ramo, de darles a ellos y a sus colegas, como patrón celeste, delante de Dios, al arcángel san Gabriel que trajo al género humano sumergido en las tinieblas y desesperando casi de su salvación, el anuncio largamente anunciado de la Redención de los hombres, nos decidimos acoger favorablemente, vista su importancia y su gravedad, este pedido corresponde a nuestro propio pensamiento y a nuestros propios deseos.
 
Así pues, usando de la plenitud el poder apostólico, mediante esta Carta y por siempre, constituimos y declaramos al arcángel san Gabriel, patrón celeste ante Dios de esta profesión, de sus especialistas y empleados, atribuyéndole todos los honores y privilegios litúrgicos que pertenecen regularmente a los patrones principales.
 
San Miguel defensor y sostén de la Iglesia

(Juan Pablo II en el monte Gargano el 24 de mayo de 1987)

 
Queridísimos hermanos y hermanas,
Estoy feliz de encontrarme aquí entre ustedes a la sombra de este santuario de San Miguel arcángel que, desde hace quince siglos, constituye un destino de los peregrinajes y un punto de referencia para aquellos que buscan a Dios y desean entrar en el séquito de Cristo, por quien “han sido creadas  todas las cosas, en los cielos y sobre la tierra, las visibles y las invisibles, tronos, señoríos, principados, poderes.
En este lugar, como lo hicieron ya en el pasado muchos de mis predecesores en la Sede de Pedro, he venido yo también, para disfrutar de la atmósfera propia de este santuario, hecha de silencio, de oración y penitencia; he venido para venerar e invocar al arcángel san Miguel para que proteja y defienda a la santa Iglesia en un momento en el que es difícil dar un auténtico testimonio cristiano sin compromisos y sin acomodos.
Desde el momento en que el papa Gelasio I, en 493, dio su consentimiento a la consagración de las grutas de las apariciones del arcángel san Miguel como lugar de culto y realiza su primera visita, concediendo la indulgencia del “Perdón angélico”, una serie de pontífices romanos siguió sus huellas para venerar este lugar sagrado. Entre ellos figuran Agapito I, León IX, Urbano II, Inocencio II, Celestino III, Urbano VI, Gregorio IX, san Pedro Celestino y Benedicto IX.
 
Muchos santos, igualmente, vinieron aquí para sacar fuerza y consuelo. Recuerdo los nombres de san Bernardo, san Guillermo de Vercelli, fundador de la abadía de Montevergine, santo Tomás de Aquino, santa Catalina de Siena; entra esas visitas permaneció justamente célebre y se mantiene viva todavía, la que hizo San Francisco que vino aquí como preparación de la Cuaresma de 1221. La tradición dice que, considerándose indigno de entrar en la gruta sagrada, se habría detenido en la entrada, trazando la señal de la cruz en una roca.
 
Esta frecuentación viva y jamás interrumpida de peregrinos ilustres y humildes que, desde el Medioevo hasta nuestros días hicieron de este santuario un lugar de encuentro, de oración y de reafirmación de la fe cristiana, dice cuánto la figura del arcángel Miguel que es protagonista de numerosas páginas del Antiguo Testamento, es sentida e invocada por el pueblo, y cuánto la Iglesia tiene necesidad de su protección celeste: de él, que está presente en la Biblia como el gran luchador contra el Dragón, el jefe de los demonios. Leemos en el Apocalipsis: “Entonces hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron al Dragón. Y el Dragón  respondió, con sus ángeles, pero los demonios llevaron la peor parte y fueron arrojados del cielo. Se arrojó pues, al enorme Dragón, la Serpiente antigua, el Diablo y Satán como se le llama al seductor del mundo entero, se les arrojó sobre la tierra y sus ángeles con él”. El autor sagrado nos presenta en esta descripción dramática, el acontecimiento de la caída del primer ángel que fue seducido por la ambición de ser “como Dios”. De ahí la realización del arcángel Miguel cuyo nombre en hebreo “Sí, ¿quién es fuerte como Dios?” reivindica la unicidad de Dios y su inviolabilidad.
 
Aunque fragmentarias, las informaciones de la revelación sobre la personalidad y el rol de san Miguel son elocuentísimas. El Arcángel es quien reivindica los derechos inalienables de Dios. Es uno de los príncipes del cielo, de donde saldrá al Salvador. Ahora, el nuevo pueblo de Dios es la Iglesia. Ésta es la razón por la cual ella lo considera como su protector y sostén en todas sus luchas por la defensa y la expansión del Reino de Dios sobre la tierra. Es cierto que “las puertas del Infierno no prevalecerán”, según la afirmación del Señor, pero esto no significa que estamos dispensados de pruebas y de batallas contra los embustes del maligno.
 
En esta lucha, el arcángel Miguel está al lado de la Iglesia para defenderla contra todas las iniquidades del siglo, para ayudar a los creyentes a resistir al demonio que, como león rugiente ronda buscando a quien devorar”.
 
Esta lucha contra el demonio en la que se distingue la figura del arcángel Miguel, es todavía actual hoy, porque el demonio está siempre vivo y operando en el mundo. En efecto, el mal que está en él, el desorden que encuentra en la sociedad, la incoherencia del hombre, la ruptura interior de la que es víctima, no son sólo las consecuencias del pecado original, sino también el efecto de la acción devastadora y oscura de Satán, de ese destructor del equilibrio moral del hombre que san Pablo no duda en llamar “el dios de este mundo”, en la medida en que se manifiesta como encantador astuto que sabe insinuarse en el juego de nuestra acción para introducir desviaciones igualmente tan nocivas que tienen el aspecto de estar conformes, en apariencia, con nuestras aspiraciones naturales. He aquí por qué el Apóstol de los Gentiles pone a los cristianos en guardia contra los ataques del demonio y de sus innombrables satélites cuando exhorta a los habitantes de Éfeso a revestirse de la “armadura de Dios para poder resistir a las maniobras del diablo. Porque no es contra adversarios de sangre y carne que tenemos que luchar, sino contra los principados, las potencias los regentes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan los espacios celestes”.
 
A esta lucha nos invita la figura del arcángel san Miguel, a quien la Iglesia, tanto e Oriente como en Occidente, jamás a dejado de rendir culto especial. Como se sabe, el primer santuario consagrado a san Miguel fue edificado en Constantinopla por iniciativa de Constantino: es el célebre Michaelion, al que siguieron, en esta nueva capital del Imperio, otras iglesias dedicadas al Arcángel. En occidente el culto a san Miguel, desde el siglo V, se extendió en numerosas ciudades como Roma, Génova, Venecia; y entre tantos lugares de culto, el más celebre es incontrastablemente el del monte Gargano. El arcángel está representado sobre la puerta de bronce, fundido en Constantinopla en 1076, en la acción de abatir al Dragón infernal. Es bajo este símbolo que el arte nos los representa y que la liturgia nos lo hace invocar. Todos recordamos la oración que se recitaba, hace algunos años, al final de la santa misa, y que había sido compuesta por el papa León XIII.
 
Oración a San Miguel
(León XIII, 18 de mayo de 1890; Acta Apostolicae Sedis, p. 743)

 

¡Oh glorioso príncipe de las milicias celestes, san Miguel arcángel, defiéndenos en el combate y en la terrible lucha que debemos sostener contra los principados y las potencias, contra los príncipes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos! Ven en auxilio de los hombres que Dios ha creado inmortales, que formó a su imagen y semejanza y que rescató a gran precio de la tiranía del demonio. Combate en este día, con el ejército de los santos ángeles, los combates del Señor como en otro tiempo combatiste contra Lucifer, el jefe de los orgullosos, y contra los ángeles apóstatas que fueron impotentes de resistirte y para quien no hubo nunca jamás lugar en el cielo. Si ese monstruo, esa antigua serpiente que se llama demonio y Satán, él que seduce al mundo entero, fue precipitado con sus ángeles al fondo del abismo.
 
Pero he aquí que ese antiguo enemigo, este primer homicida ha levantado ferozmente la cabeza. Disfrazado como ángel de luz y seguido de toda la turba y seguido de espíritu malignos, recorre el mundo entero para apoderarse de él y desterrar el Nombre de Dios y de su Cristo, para hundir, matar y entregar a la perdición eterna a las almas destinadas a la eterna corona de gloria. Sobre hombres de espíritu perverso y de corazón corrupto, este dragón malvado derrama también, como un torrente de fango impuro el veneno de su malicia infernal, es decir el espíritu de mentira, de impiedad, de blasfemia y el soplo envenado de la impudicia, de los vicios y de todas las abominaciones. Enemigos llenos de astucia han colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos criminales. Aun en este lugar sagrado, donde fue establecida la Sede de Pedro y la cátedra de la Verdad que debe iluminar al mundo, han elevado el abominable trono de su impiedad con el designio inicuo de herir al Pastor y dispersar al rebaño.
 
Te suplicamos, pues, Oh príncipe invencible, contra los ataques de esos espíritus réprobos, auxilia al pueblo de Dios y dale la victoria. Este pueblo te venera como su protector y su patrono, y la Iglesia se gloría  de tenerte como defensor contra los malignos poderes del infierno. A ti te confió Dios el cuidado de conducir a las almas a la beatitud celeste. ¡Ah! Ruega pues al Dios de la paz que ponga bajo nuestros pies a Satanás vencido y de tal manera abatido que no pueda nunca más mantener a los hombres en la esclavitud, ni causar perjuicio a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones ante la mirada del Todopoderoso, para que las misericordias del Señor nos alcancen cuanto antes. Somete al dragón, la antigua serpiente que es diablo y Satán, encadénalo y precipítalo en el abismo, para que no pueda seducir a los pueblos. Amén
 
- He aquí la Cruz del Señor, huyan potencias enemigas.

Venció el León de Judá, el retoño de David
-Que tus misericordias, Oh Señor se realicen sobre nosotros.
Como hemos esperado de ti.

-Señor, escucha mi oración
Y que mis gritos se eleven hasta ti.

 
Oh Dios Padre Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu Santo Nombre, e imploramos insistentemente tu clemencia para que por la intercesión de María inmaculada siempre Virgen, nuestra Madre, y del glorioso san Miguel arcángel, te dignes auxiliarnos contra Satán y todos los otros espíritus inmundos que recorren la tierra para dañar al género humano y perder las almas. Amén

 

 

Capítulo VI
Rezar con los Ángeles
El Angelus y el Rosario

El Angelus
(Pablo VI, Marialis cultus, 2 de febrero 1974)

 
Nuestras palabras sobre el Ángelus quieren ser, solamente, una simple pero viva exhortación a conservar la costumbre de recitarlo cuando y en donde sea posible. Esta oración no tiene necesidad de ser renovada: su estructura simple, su carácter bíblico, su origen histórico que la une al pedido de salvaguardia en la paz, su ritmo casi litúrgico que santifica diversos momentos de la jornada, su apertura al misterio pascual que nos conduce, conmemorando la Encarnación del Hijo de Dios, a pedir ser conducidos “por su Pasión y por su Cruz hasta la gloria de la resurrección”, hacen que, a siglos de distancia, conserve inalterado su valor e intacta su lozanía. Es ciertos que ciertos usos tradicionalmente ligados a la recitación del Ángelus ha desaparecido o pueden difícilmente subsistir en la vida moderna, pero se trata de elementos marginales; el valor de la contemplación del misterio de la Encarnación del Verbo, de la salutación a la Virgen y del recurso a su misericordiosa intercesión no han cambiado; y a pesar de las condiciones nuevas de los tiempos, esos momentos característicos del día, mañana, mediodía y tarde, que delimitan los periodos de actividad y constituyen una invitación a detenerse para orar, permanecen inalteradas para la mayor parte de los hombres.
 
Un buen medio de invocar al ángel guardián
(Juan XXIII, 9 de septiembre de 1962)

 

Que todo fiel tenga el cuidado de recordar para sí y para los otros, especialmente los niños, la salutación debida, no sólo en la mañana, sino también en la noche, al Ángel guardián, la invocación para que vele sobre nosotros y la gratitud para atestiguar sus cuidados con los que nos rodea. Si durante la jornada alguna cosa fastidiosa nos ocurra, esta también es una manera de disipar esa nube y de recobrar la serenidad.
 
Cada  domingo, según la costumbre instaurado por nuestro predecesor Pío XII, el Santo Padre aparecía en la ventana de su estudio privado para bendecir a los fieles reunidos en la plaza de san Pedro; quiso que la bendición fuese precedida por la recitación del Angele Dei. El papa, piensa así, con María Reina de los ángeles, en su ángel o en sus ángeles guardianes, en los ángeles guardianes de todas las almas.
 
De esta manera es fácil elevarnos hacia Dios, estudiando y poniendo en práctica las sublimes verdades de nuestra fe y preparándonos a recibir la inmensa gracia que esperamos, con una confianza abierta e intensa, del Concilio ecuménico. ¡Regina Angelorum! Bajo la mirada maternal de María, que la bendición del papa sea llevada por cada Ángel guardián a las casas y acompañe a cada uno de los protegidos, en los próximos meses, los próximos años, siempre enriquecidos por la protección celeste.
 
Saludar a María con el Ángel de la Anunciación

(Juan Pablo II, Homilía del 2 de octubre de 1983)

 
Lucas Evangelista dice que María fue “turbada” por las palabras que el arcángel Gabriel le dirigía en el momento de la Anunciación, y que “ella se preguntaba que significaba esta este saludo”.
 
Esta mediación de María constituye el primer modelo de la oración del rosario. Es la oración de aquellos que aman el saludo del ángel a Maria. Las personas que recitan el rosario retoman, con el pensamiento y el corazón, la mediación de María y, recitándolo, meditan “lo que significa tal saludo”.
 
Ante todo, retoman las palabras que por medio de su mensajero, Dios mismo dirigió a María.
 
Aquellos que aman el saludo del ángel a María repiten las palabras que provienen de Dios. Recitando el rosario decimos muchas veces estas palabras. No es una repetición simplista. Las palabras dirigidas por Dios mismo a María y pronunciadas por el mensajero divino encierran un contenido insondable.
 
“Dios te salve María, llena eres de gracias, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres”
 
La Resurrección anunciada por los ángeles
(Juan Pablo II, 1º de abril de 1991)

 
Hoy es el segundo día de la octava de Pascua. Ayer fue la solemnidad de Pascua, hoy es lunes de Pascua. En Italia existe una hermosa tradición que quiere que este día sea llamado “Pasquetta”, pero yo no quiero hablarles de la “Pasquetta”. Existe otro día para designar esta jornada: el día de la fiesta “del Ángel”. Esta tradición, bellísima, corresponde profundamente a las fuentes bíblicas sobre la Resurrección. Recordemos  el relato de los Evangelios sinópticos, cuando las mujeres van a la tumba, que encuentran abierta. Temían no poder entrar porque la tumba estaba cerrada por una inmensa piedra. Pero la encontraron abierta y desde el interior, escucharon estas palabras: “Jesús de Nazareth no está aquí”.
 
Por primera vez son pronunciadas estas palabras: “ha resucitado”. Los evangelistas nos dicen que esas palabras fueron pronunciadas por los ángeles. Existe una profunda significación en esta presencia angélica y en esta proclamación angélica: como aquello no podía ser dicho sino por un ángel, Gabriel que anunciara la Encarnación del Verbo, Hijo de Dios, expresó, igualmente, por vez primera “ha resucitado”; la Resurrección, una palabra humana  no podía ser suficiente. Era necesario un ser superior, porque para el ser humano, esta verdad y las palabras que comunican esta verdad “ha resucitado”, esta verdad es tan turbadora, tan increíble, que tal vez ningún hombre habría osado pronunciarla.
 
Después de este anuncio, se comienza a repetir: “El Señor ha resucitado y se ha revelado a Pedro, a Simón”, pero el primer anuncio requería una inteligencia superior a la inteligencia humana. Así, esta fiesta del Ángel, al menos yo lo entiendo así, viene a completar la octava pascual. En las lecturas bíblicas, en los pasajes de los Evangelios, siempre se menciona a los ángeles; ahora bien la fiesta italiana subraya no sólo el momento de esta presencia angélica, sino explica, también, el porqué de ese momento de la Resurrección. Además de la constatación humana de la tumba vacía, hacía falta otra constatación sobrehumana: “ha resucitado”.
 
El mes de los ángeles y del rosario
(Juan XXIII, Audiencia General del 30 de septiembre de 1959)

 
Ayer celebramos la fiesta de San Miguel. En virtud de una prescripción de León XIII invocamos al gran arcángel en la oración que recitamos cada día al fin de la misa. Después de haber terminado el santo sacrificio, suplicamos a San Miguel, protector de la Iglesia, con el fin de que, por su intercesión, el Señor confunda al padre de la iniquidad y del desorden. Es muy justo que San Miguel tenga un lugar en nuestras oraciones para que el orden civil y moral esté conforme a las enseñanzas del Evangelio.
 
Después de haber invocado a San Miguel, podemos también elevar nuestro corazón hacia los otros espíritus celestes que están a nuestro lado, como presencia discreta y buena compañía desde el primer instante de nuestra vida. Las madres bien intencionadas se preocupan de enseñar a sus hijos a invocar al Ángel guardián que preserva de los peligros, protege la inocencia e inspira los buenos pensamientos.
 
¡Cuán grande y noble es la misión del Ángel guardián que nos acompañará hasta el último día! No olvidemos nunca dirigirle oraciones y agradecerle por su asistencia.
 
Pero en este mes de octubre, que comienza, por así decirlo, con la fiesta de los ángeles, debemos recordar una voz angélica, cuyo sonido es querido a nuestro oído y que emociona nuestra vida: el ángel del Señor anunció a María: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. El mes de octubre es también el mes del rosario”.
 
Nuestro destino evocado en el rosario
(Juan XXIII, 29 de septiembre de 1961)

 
De la Anunciación a la coronación de María elevada por encima de los ángeles y de los santos, es un mismo flujo de vida que pasa a través de todos los misterios del rosario, y evoca el plan eterno de Dios para nuestra salvación. Comienza en la oscuridad, se termina en el esplendor del cielo.
 
Reflexionemos sobre nosotros mismos, sobre nuestra vocación a estar un día en la sociedad de los ángeles y de los santos; vocación cuya gracia santificante anticipa ya desde esta vida la realidad misteriosa y consoladora. ¡Qué delicia, qué gloria!
Somos “conciudadanos de los santos, de la casa de Dios, y por cimientos a los apóstoles y los profetas, y por piedra fundamental a Jesucristo mismo”. Es una invitación a rezar por la perseverancia final y por la paz sobre la tierra, que abre las puertas de la eternidad bienaventurada.
 
Contemplar y rezar con los ángeles
(León XIII 12  LE Augustissimae Virginis 12 de septiembre de 1897)

 
Todas las veces que, por la recitación del rosario, meditamos los misterios de nuestra salvación, imitamos de alguna manera la función santísima confiada antiguamente a la milicia celeste de los ángeles.
 
Son ellos quienes revelaron esos misterios en el tiempo señalado, y jugaron en ellos un rol importante y han cumplido este encargo con gran cuidado, en una actitud por ratos alegre, dolorosa y triunfante.
 
Gabriel fue enviado a la Virgen para anunciarle la Encarnación del Verbo Eterno. En la gruta de Belén, los ángeles celebran, con sus cantos, la gloria del salvador que acaba de nacer.
 
Un ángel advirtió a José que emprendiera la huida y que se refugiara en Egipto con el Niño. En el Huerto de los Olivos, Jesús, abatido de dolor, exhala de su cuerpo un sudor de sangre; un ángel lo consuela en un piadoso encuentro.
 
Cuando, triunfante de la muerte, salió del sepulcro, los ángeles lo anuncian a las santas mujeres. Los ángeles cuentan que Jesús subió a los cielos y proclaman que vendrá escoltado por las milicias angélicas, a las que unirá las almas de los elegidos para conducirlos, con Él, a los coros celestes, por encima de los cuales ha sido exaltada la Santa Madre de Dios.

Es, pues, a los fieles que recitan la piadosa oración del Rosario que pueden aplicarse, más exactamente estas palabras del apóstol san Pablo a los nuevos discípulos de Cristo. “Han subido la  montaña de Sión y han entrado en la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celeste, en compañía de un gran número de millares de ángeles”.
 
¿Qué más divino, qué cosa más suave qué contemplar y orar con los ángeles? ¿Qué confianza, qué esperanza se puede concebir de disfrutar un día, en el cielo, de la bienaventurada sociedad de los ángeles, cuándo aquí abajo se les ha ayudado, de cierta manera, en su ministerio?

Publicado en  on at 12:44 am Dejar un comentario

Relaciones Personales Divinas

 

angel22
Septiembre 13th, 2008 Relaciones Personales/Divinas
ZaKaiRan
 
Traducido por Maribel González – marigo28@yahoo.com
 
Como han avanzado en su conciencia, se habrán dado cuenta de que tienen menos y menos relaciones “personales”, desde luego tienen sus amistades y conocidos y relaciones que son muy personales, pero su tendencia es hacia ellas teniendo una naturaleza más divina.
 
Puesto que han despertado más [...]

Relaciones Personales/Divinas

ZaKaiRan

 

Traducido por Maribel González – marigo28@yahoo.com

 

Como han avanzado en su conciencia, se habrán dado cuenta de que tienen menos y menos relaciones “personales”, desde luego tienen sus amistades y conocidos y relaciones que son muy personales, pero su tendencia es hacia ellas teniendo una naturaleza más divina.

 

Puesto que han despertado más a su ser eterno a través de los años, puede ser que hayan dejado atrás una buena cantidad de amigos y familiares, seres que no estaban moviéndose al ritmo que ustedes han estado moviéndose. Ustedes han llegado a ser muy perspicaces sobre con quién se relacionarán basados en la sinergia, (energía sincrónica), mediante la cual  se fomentan unos a otros a ser quienes son. No se relacionarán con las personas en un típico nivel social, donde aceptamos una ilusión llamada realidad, y se relacionan entre sí con una orientación hacia la supervivencia tribal. Si ustedes no pueden relacionarse con ellos en alguna forma de nivel divino, probablemente no se relacionarán con ellos en absoluto, a menos que sea absolutamente necesario.

 

Esencialmente, la vida personal de la consciencia social ya no es de interés para ustedes, porque saben que es una ilusión, su único interés radica en lo divino, todo lo demás es aburrido. Lo único que los emociona es el reino del espíritu porque saben que esta es la única realidad ‘real’, es la única verdad. Si hay algo que tiene potencial de crecimiento para ustedes en un nivel espiritual, entonces estarán entusiastas sobre ello, porque es el siguiente paso en su despertar, cualquier otra cosa es una pérdida de tiempo, si no evoca su magnificencia, o no mantiene su interés en su deseo de conocimiento y conciencia, lo dejarán pasar como la ilusión que es.

 

Así que estas viejas relaciones personales ya no tienen ninguna sustancia, ustedes solamente están interesados en vivir la verdadera realidad, no la realidad como la hemos conocido. No están interesados en pasar tiempo con personas para ser sociales, ustedes están en una misión y lo saben, y viven su vida desde esta perspectiva. Por supuesto que tendrán amigos con los cuales divertirse y holgazanear, esto es parte de la diversión de la vida, pero hasta estos amigos serán personas a las que ustedes se relacionarán en una naturaleza profundamente espiritual y que evocan su magnificencia. De manera natural estamos atraídos a personas que evocan y fomentan nuestra maestría, y se declaran a favor de la verdadera relación. Las personas que no evocan su magnificencia, que no les permiten ser ustedes, caerán de su vida como papas calientes. A lo largo de nuestra vida entera dejaremos este tipo de relaciones, y esto es un proceso constante puesto que manifestamos la nueva civilización, desmantelamos la vieja, y co-creamos la nueva relación – el Cielo en la Tierra.

 

La Vieja Relación – Hagamos un Trato

Inherente dentro de la vieja relación había alguna forma de acuerdo. Todos hicimos un acuerdo entre sí de que la realidad iba a ser de cierta manera, esta es la esencia de la consciencia tribal, acordamos actuar de cierta manera dentro de los parámetros grupales, para la seguridad del grupo. Cada tribu hace sus propias reglas a las que acatarse, si rompen estas reglas son expulsados del grupo. Esta misma consciencia tribal que existe en el planeta tierra en niveles raciales, religiosos y nacionales, también existen en un nivel planetario. Como una gran raza humana, hemos acordado en un nivel consciente que la realidad es como es; lo que pueden ver, escuchar, sentir y tocar es real, lo demás depende de un acuerdo de un grupo más pequeño determinar.

 

A los individuos no se les permite decir que esta realidad entera es una ilusión, si así lo hacen serán marginados y expulsados de cualquier grupo en que nacieron, rechazados por familia y amigos y posiblemente incluso asesinados. La realidad a la que anteriormente acordaron, ustedes ahora rechazan, y por lo tanto ahora son un marginado, un advenedizo, un rebelde. Cómo se atreven a crear problemas, porque esta realidad entera está en juego, todo en lo que creemos podría alterarse.

 

En un nivel más individual, hicimos acuerdos entre sí para operar de varias maneras por razones de seguridad similares, y razones de seguridad física y emocional, para mantener el status quo de la realidad ilusoria. Todos creamos y mantuvimos acuerdos, donde damos y recibimos amor para mantener las ilusiones de separación. Mantenemos las ilusiones de separación para no sentirnos separados unos de otros, (sé que esto es extraño, pero eso fue lo que ideamos). Mantenemos relaciones a nivel energéticamente horizontal y co-dependiente, para no sentirnos solos y sentirnos separados de Dios.

 

Cada relación en la vieja civilización estaba orientada de manera co-dependiente hacia la sobrevivencia. La sobrevivencia fue la realidad acordada, una realidad donde apoyábamos las ilusiones  de unos y otros de que éramos una cierta identidad, por lo general alguna forma de humano tribal. Si el amor estaba incluido en esta realidad era estrictamente condicional, basado en nuestros acuerdos individuales y la realidad tribal acordada. Cambiamos el amor como si se tratara de una mercancía en la bolsa de valores; te amaré si me amas y me amas de cierta manera. Si no me amas de la manera que quiero, entonces no te amaré. Estas relaciones se basaban en el compromiso y el acuerdo, al igual que las transacciones comerciales: hagamos un trato en el que podamos acordar, entonces si el acuerdo no es aceptable, entonces vamos a romper la asociación. Este es el acuerdo con la fantasía ilusoria del viejo mundo llamada matrimonio.   

 

Matrimonio

 

Los matrimonios originalmente eran transacciones comerciales financieras, diseñados para la seguridad financiera individual, la seguridad financiera de la familia, y por último, la seguridad financiera tribal. Eran la epítome de la relación de hagamos un trato. También fueron diseñadas por razones de seguridad emocional, pero estas eran secundarias, el amor no era tan importante como la seguridad financiera. En cierta medida este diseño fue útil en un mundo muy peligroso, donde la sobrevivencia era importante, pero como el planeta ha despertado y cada vez es más pacífico, y como un nuevo paradigma espiritual ha llegado a nosotros, esta ilusión se está  haciendo pedazos, la sobrevivencia está completa en el planeta tierra.

 

Puesto que este despertar ha progresado, las mujeres se han empoderado y rechazado la implicación masculina de que ellas son posesiones, son débiles y que necesitan ser protegidas. Y como la relación es puesta en verdadera perspectiva, el matrimonio ahora es visto por la ilusión que es. Los vínculos físicos se producen debido a intervención divina, cualquier otra cosa es una ilusión, un acuerdo. El único matrimonio real es el matrimonio de la relación divina, el único voto matrimonial es el amor incondicional.

 

Como nos hemos vuelto menos orientados hacia la sobrevivencia permitiéndonos experimentar nuestros chacras superiores, nos hemos permitido considerar los asuntos emocionales más diligentemente. El matrimonio se volvió más sobre el amor y menos sobre las finanzas. La seguridad emocional se convirtió en el deseo y la razón número uno para el matrimonio. El nuevo trato se volvió: prometemos permanecer juntos para no sentirnos nunca más carentes de amor, afecto, amistad y sexo. Prometemos ser de cierta manera para que siempre podamos experimentar seguridad emocional y sentirnos amados. Este trato estaba destinado a destrozarse porque el cambio es el único absoluto dentro de todas las relaciones a medida que crecemos y descubrimos al yo, así que cualquier acuerdo hecho en un nivel social horizontal debe ser roto si han de encarnar su divinidad y ser quienes ustedes realmente son.

 

Nosotros (hombres y mujeres) nos liberamos a nosotros mismos de la esclavitud de la seguridad financiera tribal y adquirimos suficiente independencia para considerar las cuestiones emocionales. Entonces llegamos a estar esclavizados por nuestros propios acuerdos emocionales, esto es evidente por el enorme índice de divorcios y del movimiento anti co-dependencia en toda la psicología en los años 70 y 80 – todo el mundo estaba buscando el siguiente nivel. El siguiente nivel está aquí, esto es obvio con el enorme éxito del movimiento de la Nueva Era, todo el mundo está en busca de seguridad real, seguridad divina, algo que no se consigue del mundo de la ilusión, de la típica relación.

 

El Nuevo Matrimonio – La Relación Divina

 

El nuevo matrimonio es una conexión energética sincrónica basada en la guía divina y atracción divina. Cada individuo asume la responsabilidad de su propio crecimiento, realidad y seguridad; y parte de esta independencia es la realización de que todos somos co-dependientes unos de otros, pero de una manera divina. Todos somos uno, todos partes de Todo Lo Que Es; todos trabajamos juntos; todos estamos co-creando la realidad juntos, es una gran creación gigantesca constante. Ninguna parte de la totalidad de Todo Lo Que Es es dejada afuera, o es menos valiosa que otra parte. El nuevo matrimonio funciona de manera natural desde el saber personal de la propia divinidad de uno, por lo tanto es de manera natural guiada divinamente por el yo. Cada relación tiene la misma espina dorsal dentro de ella, amor incondicional natural, espontáneo.

 

Aquí está su voto matrimonial: Prometo ser yo mismo y permitirte que tú seas tú mismo, no importa que, mientras estemos en relación y siempre. Prometo reconocer tú divinidad, fomentar tú crecimiento y maestría, y fomentar tú despertar a quien realmente eres. Prometo a lo mejor de mi capacidad amarte incondicionalmente, honrarte y valorarte, incluso cuando no te soporto, (porque has evocado algo en mí) por el tiempo que sea divinamente perfecto para nuestro crecimiento y despertar.

 

Acuerdos

 

Normalmente, las relaciones y amistades primarias monógamas tienen un acuerdo implícito, un trato que dice que mantendremos esta relación en ciertos niveles limitados; no cruzaremos ciertas barreras y profundizaremos demasiado espiritualmente; no intimaremos demasiado debido a lo que ello sacará a relucir para nosotros emocionalmente y espiritualmente. Entonces dependiendo de qué tan diligentes y apasionados son sobre su espiritualidad y su proceso de despertar, tendrán o no tendrán estos acuerdos implícitos, limitados dentro de  su relación y amistades.

 

Tenemos estos acuerdos porque no queremos perder a nuestros amigos y amantes, mantenemos las cosas calmadas y tranquilas, y no profundizamos mucho, para que los dramas no surjan y causen conflicto dentro de la relación. Pero todo conflicto entre  personas surge de cada individuo, el amor saca a relucir el conflicto porque algún aspecto de su ser no es amado por ustedes. Alguna parte de su carácter a ustedes no les gusta. En realidad estas cosas que no nos gustan de nosotros mismos no somos nosotros, son características de la personalidad adoptadas que hemos sido programados a que nos disgusten. Creemos que estas cosas son difíciles de amar.

 

El conflicto dentro de las relaciones siempre es acerca de estas cosas que alguien no quiere mirar y amar. Si están proyectando sus dramas hacia alguien más, es algo acerca de ustedes que no quieren mirar y tratar, entonces lo proyectan hacia su pareja y ven si ellos se lo tragarán.

 

La nueva relación no tiene tratos. No acordamos funcionar dentro de ningún parámetro en absoluto, excepto dentro de los parámetros divinos establecidos por nuestro propio ser eterno, para nuestro continuo crecimiento y despertar a la divinidad. No amamos condicionalmente, para que alguien nos ame de vuelta, amamos incondicionalmente, siempre, sin importar si alguien nos ama, porque sabemos que realmente lo hacen, ellos simplemente son incapaces de expresarlo, porque son incapaces de amarse ellos mismos.

 

La nueva relación de la nueva civilización está basada en amor verdadero, amor incondicional que permite cualquier ilusión, cualquier verdad, sin embargo fomenta y apoya sólo la verdad. El amor verdadero es inalterable, es una esencia pura, es su esencia, la esencia de Todo Lo Que Es. El amor es un ser no un hacer, pero como seres co-creativos expresamos amor, damos expresión al amor,  canalizamos amor, actuamos amorosamente, y somos amor para amar.

 

El amor no tiene forma pero está dentro de todas las formas, por lo tanto el amor tiene la apariencia de muchas formas. El amor no es solamente suave y apacible, a veces el amor es duro. Puede requerírseles como sirvientes de la divinidad, hacer cosas feroces con el amor para llevar a cabo tareas específicas. Pueda que tengan que actuar “de manera grosera” para ayudar al despertar de alguien. Pero esto es solamente un acto, una escena de la obra. Ustedes como el actor no son groseros, y el amor ciertamente no es grosero, esto es simplemente lo que debía hacerse en el momento para la aceleración óptima.

 

Y puesto que el amor no depende de nada dentro del mundo de la forma, cuando viven su vida basados en el amor incondicional verdadero, ustedes pueden tener la apariencia de ser fríos porque no se conformarán con nada inferior a la perfección, rechazan cualquier cosa que sea amor ilusorio  por amor verdadero, rechazan la consciencia social por la verdad divina. Dejan relaciones porque amigos y amantes están operando en niveles más bajos, y ustedes se interrelacionaran en niveles superiores o no lo harán en absoluto. Rechazaran relación, sexo, afecto, y ‘amistad’, cuando están disfrazados de amorosos, cuando ustedes saben que ellos  están llenos de acuerdos implícitos y limitación, cuando no fomentan su crecimiento y divinidad. Pueden estar actuando de una manera que no parece muy espiritual, sin embargo ustedes saben que la forma en que están actuando es perfecta para el crecimiento de todos, ven esto y lo saben a partir de la conciencia.

 

La Nueva Relación de la Nueva Civilización existe en los niveles divinos solamente. No hay ilusiones de control o indigno. La esencia espiritual es fomentada de todo corazón. La apariencia es inmaterial. En este mundo no puede haber nada sino divinidad, porque nada más existe, nada más es real.

 

Suyo en Relación Divina,

 

ZaKaiRan 
 

Publicado en  on Marzo 4, 2009 at 1:06 pm Dejar un comentario

Yo soy el Ángel que Tocó Tres Veces

Diciembre 8th, 2008

Tres veces he tocado a tu puerta, tres veces no he percibido tu voz, tres veces he querido escucharte… Y hoy… hoy es el día más feliz para mí… porque tú estás oyendo mi amor. Los ángeles del cielo desean que formes parte de nuestra unión, que recuerdes que existe un mundo divino donde habitan los seres de luz.

Somos tus hermanos, somos tus amigos, queremos ayudarte, queremos tu cariño y tu interés, queremos que nos prestes atención.

Ven… ven a mis brazos… ven a cobijarte bajo mis alas de calidez sin par. Cierra los ojos y observa las alas bellísimas que están ante ti. Son un regalo divino que hoy te entrego con amor. Son para que inicies el vuelo… para que empieces a vivir en libertad.

Ven… deja que te las ponga… Ahora despliégalas y lánzate a conquistar el espacio. Hay un mundo sublime, un mundo divino que podrás escalar. No tengas miedo, yo estoy a tu lado…

¿Crees que te podría dejar?… ¡Nunca! Estoy para cuidarte… quiero acompañarte. Ven… sigúeme, iremos por el mundo dejando semillas. Dejaremos virtudes y sublimes dones de amor… de paz… de armonía y de felicidad. Ven… sigamos ascendiendo y conocerás el mundo divino que te espera. Y observa el sol… hoy brilla sólo para amarte más....

Con Amor en mi corazón

YO SOY AMOR
YO SOY UN ÁNGEL EN LA TIERRA

 

Agenda Angelical de Lucy Aspra

AUTOR LUCY ASPRA

Aportación de una Hermana de Argentina
Gracias hermanita por tu colaboración con la Humanidad

 


Bendiciones para todos

Namasté

 

!Solo por hoy YO SOY feliz!

 

“La Religión más elevada es el

AMOR en VERDAD Iluminado”

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Nuestra Dosis Diaria de Gratitud

03129

 

Mensaje Angélico del Día: »»Todos mis deseos se manifiestan instantaneamente con la certeza y convicción de la Divinidad que Mora en mi interior…««

 

Gratitud hacia la Vida en General
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En los rostros de hombres y mujeres yo veo a Dios. (Walt Whitman)

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Gratitud por los Retos y Desafíos
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La caída de Wall Street es para el fundamentalismo del mercado lo que fue la caída del Muro de Berlín para el Comunismo – le dice al mundo que este tipo de organización económica no resulta sustentable. Al final, todos lo dicen, el modelo no funciona. Este momento marca las críticas de que la liberalización del mercado financiero era ridículo. (Joseph Stiglitz)

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Disfrutando los Momentos
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Yo imagino que el presente es tal cual como debe ser. Se desenvuelve perfectamente aún cuando yo no entienda el porqué. (Evelyn Rodriguez)

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Gratitud por Quien Eres
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Mi mensaje para ustedes es que ustedes son amor. Eso es lo que son. Ustedes son el amor mismo. Todos en esta habitación – y realmente me refiero a todos, incluyendo a esta persona a través de la que hablo – quienes han tenido muchos años de experiencia de personas convenciéndoles de que no son amor. ¿No es cierto? Han tenido muchas experiencias así. Ahora ustedes tienen la oportunidad, y muchos de ustedes han estado trabajando en esto por muchas vidas, especialmente en vuestra adultez, para remover la ilusión de que no son amor. Aprender a saber quienes son verdaderamente como el amor encarnado. Voy a hacer que digan esto…Quiero que lo digan en voz alta y sientan la vibración de vuestros corazones al oír las palabras. Díganlo otra vez. Ahora vayan hacia vuestros corazones, y digan “Yo soy amor encarnado.” ¿Sienten la diferencia? ¿Pueden experimentar la dicha? La vibración de las palabras puede resonar a través de vuestras células. Cuando hablen con las personas aquí digan “Tu eres Amor Encarnado.” Cuando tengan problemas con alguien – claro que esas cosas no le suceden a nadie aquí ¿verdad? – una de las cosas que deben recordar es que vuestras experiencias de dificultad con otros son solo una ilusión. Lo han oído: “Solo existe la Unicidad. Todos somos Uno.” Eso significa que cuando están teniendo una dificultad con alguien más, en realidad están teniendo una dificultad con ustedes mismos. Cuando tienen a alguien que los ama y les deja saber cuan maravillosos son, eso son ustedes mismos dejándose saber cuan maravillosos son, y son ustedes amándose a sí mismos, Cada vez que reconozcan que son ustedes mismos diciéndose tales palabras de amor, pueden entonces sanarse y salirse de la ilusión de que no son amor. Si eligen hacer una práctica diaria de mirarse en el espejo, a los ojos y proclamar, “Yo soy Amor Encarnado,” se produce una activación en el ADN, en vuestras células, lo cual les hace recordar quienes son verdaderamente. Es un ejercicio muy simple y uno que muy pocas personas eligen hacer. La razón por la cual tienen miedo de hacerlo, es que temen descubrir que efectivamente son amor. Pero ¿por qué alguien temería eso?, pues porque se les ha dicho por mucho tiempo que no son amor, que son egoístas, celosos o estúpidos. Tantas veces han escuchado palabras como esas. Cada uno de nosotros puede pensar en esas palabras que son negativas. Cada vez que dicen algo negativo respecto a ustedes mismos, si se detienen pueden decir luego; “Yo soy Amor Encarnado. Es imposible que yo sea (usar la palabra negativa que acaban de decir respecto a ustedes). Yo Soy Amor Encarnado. Yo Soy Amor!”

Cada vez que dicen “Yo Soy Amor Encarnado,” causa una activación en ustedes mismos. Despierta la memoria del amor que son. Todas las experiencias de vuestras vidas se tratan de recordar el amor que son. La Ilusión – la ilusión es cualquier cosa, cualquier creencia que les haga no creer que son amor. Cada experiencia que han tenido en vuestras vidas y que les ha dicho que no son amor, es una ilusión. Cada cosa que les sucede y que les dice que están alejados del amor, es una ilusión. No es real…

No son son amor, lo cual es la energía, también son dicha, que es la emoción. Ustedes son la energía del amor y la emoción de la dicha. Cada vez que se ponen en contacto cercano con quienes son, el amor encarnado, experimentan más dicha en vuestras vidas. Créanlo o no, han de experimentar dicha incluso con cosas que antes habrían juzgado como dolorosas. Comenzarán a darse cuanta de que todo lo que experimentan, ya sea que les haga sentir lo que ustedes llaman sentimientos positivos o sentimientos negativos, es una ilusión. Estas experiencias son para sentir dicha porque son las experiencias que tienen en sus vidas. ¿Les gustan las películas? Cuando van a ver estas películas que tienen gran angustia en ellas, y aún así es una excelente película, no salen acaso del cine pensando “Wow. Eso fue excelente.” Así pasa con las “películas” de vuestras vidas. Cada vez que experimenten algo, “Wow! Que papel tan maravilloso interpreté.” Y la otra persona diga “Wow! Qué papel tan maravilloso interpretaste!.” Es la dicha que llega cuando se dan cuenta de que sin importar la etiqueta que le pongan a la emoción, ustedes siguen siendo uno. Ambos son amor encarnado. Estaban jugando un juego, como si hubieran estado actuando en una película. Así entonces dejan de tomarse las cosas de forma tan personal. ¿No es eso acaso una de las cosas que los humanos más hacen? Alguien les dice algo respecto a ustedes, algo que no les gusta, y entonces se lo toman de forma personal.

Cuando comienzan a darse cuanta en la profundidad de cada uno de ustedes, que no es personal, que es una ilusión, entonces son capaces de dejar que esas cosas pasen sin tocarlos. ¿Tiene sentido para ustedes? Comiencen a darse cuenta de que todo lo que ha sucedido en vuestras vidas, recuerdos de una infancia dolorosa tal vez, son simples ilusiones. Las experiencias no pueden ser reales pues ustedes son amor encarnado. Cuando son capaces de verlas no como parte de ustedes, sino como parte de un rol que interpretan en esta vida, entonces son capaces de salir del rol y volver a ser Amor Encarnado. Entonces sentirán gran dicha respecto a las experiencias. Tal vez esto suena como algo que no es posible de hacer. Pero yo puedo decirles, con gran verdad mis queridos, que es verdad. Mientras más puedan practicar experimentar las cosas como una ilusión y apreciar y sentir dicha por cada experiencia, cada segundo de la experiencia; se sentirán más y más llenos de dicha cada en cada momento, y en cada pensamiento. Aún cuando todos a vuestro alrededor estén experimentando angustia o dolor, y aunque sientan algunos de esos sentimientos ustedes mismos, han de reconocer que así no es como ustedes son. Pues todo lo que son es Dicha y Amor.

¿Creen poder experimentar todo esto? Ustedes son Amor Encarnado y todo es una ilusión hecha con maravillosos actores – actores espectaculares. Imaginen que en una película o serie de televisión han visto como alguien ha hecho daño a otro – tal vez por medio de un engaño. ¿Todos aquí han sido engañados alguna vez? Si se ponen en el lugar de los actores, cuando se van del set, han de decir así como ellos “Hiciste un trabajo fantástico. Yo realmente me sentí engañado.” Sabrán que son amor encarnado y que la otra persona también es amor encarnado. El centro de la sanación aparece cuando se dan cuenta de que todo es una ilusión. Lo único que NO es una ilusión es el hecho de que ustedes son Amor y Dicha. (Amma a través de Cathy Chapman) – www.OdysseyToWholeness.com

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Nos Convertimos en lo que Vemos, Decimos y Hacemos
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La Imaginación es más importante que el conocimiento. (Albert Einstein)

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Neutralizando la Negatividad y Potenciando lo Positivo
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Yo siempre alimento grandes esperanzas. (Robert Frost)

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Ser Amable y Gentil es la mejor forma de expresar Gratitud
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…el objetivo principal de estar en el Plano de la Tierra es aprender a amar. (Omni a través de John Paine) – www.consciouscreation.com/journal/Archives.htm

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Frase Diaria de Gratitud
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“Yo soy absolutamente excepcional; nadie mas puede hacer lo que yo hago, de la gorma en que yo lo hago.”

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A veces Basta con Mirar Alrededor…
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Bárbara

http://elplanetaluz.blogspot.com/

http://thelightplanet.blogspot.com/

Traducido por Bárbara Martínez Lamas
Escríbeme a babtakie@yahoo.com

 


“Que Todos Juntos en Unión y Armonía de Pensamientos
podamos Difundir Verdad”

Solicitamos que cada comunidad, grupo o individuo comprometido con la búsqueda de la verdad realicen meditaciones, afirmaciones, decretos y enviar sus energías positivas al resto del planeta generando de esta manera una onda que dará la vuelta a nuestra tierra cubriéndola en su totalidad. Esta forma de recrear energía estimulara a otros que están en la búsqueda; establezcamos una suave brisa refrescante que renueve la paz en los corazones y despierte las mentes de todos en el Planeta.
Unidos hagamos fluir la Llama Violeta al Planeta Entero. ENVIEMOS pensamientos del Rayo Violeta, decretando simplemente:


“LA LLAMA VIOLETA ARDE EN TODO EL PLANETA”

AFIRMACIÓN: “YO SOY UN SER ASCENDIDO DE LUZ Y
AMOR ILIMITADO”

Publicado en  on at 12:53 pm Dejar un comentario

NUEVAS ENERGÍAS ESPIRITUALES DE LA TIERRA EN AMÉRICA LATINA

Mensaje Angélico del Día: »»”Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.”…««

Drunvalo Melchizedek – Bs. As. 2 de agosto de 2008
www.chamanaurbana. com
Traducción: Laura [...]

♥ Ángeles Amor Incondicional ♥

Mensaje Angélico del Día: »»”Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.”…««

 

 

Drunvalo Melchizedek – Bs. As. 2 de agosto de 2008

Solicitamos que cada comunidad, grupo o individuo comprometido con la búsqueda de la verdad realicen meditaciones, afirmaciones, decretos y enviar sus energías positivas al resto del planeta generando de esta manera una onda que dará la vuelta a nuestra tierra cubriéndola en su totalidad. Esta forma de recrear energía estimulara a otros que están en la búsqueda; establezcamos una suave brisa refrescante que renueve la paz en los corazones y despierte las mentes de todos en el Planeta.
Unidos hagamos fluir la Llama Violeta al Planeta Entero. ENVIEMOS pensamientos del Rayo Violeta, decretando simplemente:


“LA LLAMA VIOLETA ARDE EN TODO EL PLANETA”

AFIRMACIÓN: “YO SOY UN SER ASCENDIDO DE LUZ Y
AMOR ILIMITADO”
….

¡¡¡Que tenga un Divino día En Amor Incondicional!!!

Enviado por:

“Sweet Girl”

Asistente del Grupo

“Que Todos Juntos en Unión y Armonía de Pensamientos
podamos Difundir Verdad”

Publicado en  on at 12:42 pm Dejar un comentario

Los problemas del mundo

Febrero 26th, 2009
♥ Ángeles Amor Incondicional ♥
Mensaje Angélico del Día: »»”Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.”…««

Abraham:

Cuando tomas los problemas del mundo sobre tus hombros, tu cuerpo [...]

♥ Ángeles Amor Incondicional ♥

Mensaje Angélico del Día: »»”Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.”…««


“Que Todos Juntos en Unión y Armonía de Pensamientos
podamos Difundir Verdad”

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“LA LLAMA VIOLETA ARDE EN TODO EL PLANETA”

AFIRMACIÓN: “YO SOY UN SER ASCENDIDO DE LUZ Y
AMOR ILIMITADO”
….


¡¡¡Que tenga un Divino día En Amor Incondicional!!!


♥ Ángeles Amor Ilimitado ♥

Publicado en  on at 12:40 pm Dejar un comentario

♥ Ángeles Amor Incondicional ♥


Mensaje Angélico del Día:»»”Aprovechar un buen consejo requiere de más sabiduría que darlo.”…««

Amando Cada Día

♥ Ángeles Amor Incondicional ♥

Mensaje Angélico del Día:»»”Aprovechar un buen consejo requiere de más sabiduría que darlo.”…««

Amando Cada Día
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Las personas que están espiritualmente conscientes tienen esperanza, caridad y amabilidad – a veces, esta última se confunde con debilidad. Pero las personas que están espiritualmente conscientes son fuertes porque requiere gran fortaleza alejarte de las personas que te arrastrarían al fango en el que se encuentran.

- John-Roger
de: El Camino de Salida

Vea un Momento de Paz con John-Roger, John Morton en inglés en:
http://www.lovingeachday.org/mop.php

TLa intención de Amando Cada Día es edificar al lector y brindarle una pausa para reflexionar acerca del Espíritu adentro suyo. Te invitamos a compartir las citas del Amando Cada Día con tus amigos. Es un servicio gratuito del Movimiento del Sendero Interno del Alma (MSIA). El MSIA es una iglesia ecuménica, sin denominación, que enseña que somos divinos y que podemos conocer nuestra propia divinidad. —-

“Que Todos Juntos en Unión y Armonía de Pensamientos
podamos Difundir Verdad”

Solicitamos que cada comunidad, grupo o individuo comprometido con la búsqueda de la verdad realicen meditaciones, afirmaciones, decretos y enviar sus energías positivas al resto del planeta generando de esta manera una onda que dará la vuelta a nuestra tierra cubriéndola en su totalidad. Esta forma de recrear energía estimulara a otros que están en la búsqueda; establezcamos una suave brisa refrescante que renueve la paz en los corazones y despierte las mentes de todos en el Planeta.
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AFIRMACIÓN: “YO SOY UN SER ASCENDIDO DE LUZ Y
AMOR ILIMITADO”
….


¡¡¡Que tenga un Divino día En Amor Incondicional!!!


»»Amor Incondicional««

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¡¡¡Hoy es el primer día, del resto de nuestra vida!!!

A VIVIRLO, exprimirlo, amarlo, hacerlo…

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Yo Soy Perfectamente Plena; y totalmente amada, digna, y completa.


36-stantonbury-hill-somerset-07-07-2007-wheat-oh1

Luz y Sombra = YO-HAM

 

Bendiciones para todos Namasté

!Solo por hoy YO SOY feliz!

 

“La Espiritualidad más expandida es el

AMOR en VERDAD Iluminado”

♥ Ángeles Amor Ilimitado ♥

 

 

 

 

 

Publicado en  on at 12:36 pm Dejar un comentario

LOS ANGELES EN LA HISTORIA

el_poder_del_angel

De acuerdo a las fuentes canónicas todos los Ángeles fueron creados simultáneamente por Dios. Y por esto, los ángeles son seres inmortales pero no eternos, ya que la eternidad es un atributo que solo le pertenece a Dios.

Al final del Universo, cuando se extingan todos los soles, todas las estrellas y galaxias, los ángeles tambien se extinguirán, pero mientras exista el universo su existencia es permanente.

Los ángeles son superiores a los seres humanos y fueron dotados de una gran inteligencia al ser creados. En el momento de la creación Dios dotó a los ángeles y a Adán con voluntad propia y libre albedrío.

Adán retuvo esta libertad de acción, pero los ángeles renunciaron a ella, entregando su voluntad al Creador. Es por eso que el ángel es un ser de tal dedicación a la voluntad divina.

En la Biblia se mencionan 294 veces. Pero no solo la Biblia nos habla de los ángeles, el Corán también menciona el trabajo constante que hacen los ángeles para ayudar a la humanidad.

El concepto de los ángeles data de la mayor antigüedad y tanto los asirios como los persas y los babilonios, creían firmemente en estas criaturas aladas. Los eones de los gnósticos y los bhodisattvas del hinduismo, son entidades análogas a los ángeles y su labor es también la de iluminar, proteger y ayudar al ser humano en su evolución espiritual.

Existe en la Tierra una lucha continua entre las fuerzas negativas, que se identifican como las hordas satánicas, y las fuerzas positivas que personificamos como ángeles de Luz. Desgraciadamente, los ángeles o fuerzas positivas no siempre ganan la batalla. Cuando el Angel Guardián de una persona, pierde en esta lucha sin cuartel contra las fuerzas del mal, el resultado inevitable es el dolor y la tragedia. Y a menudo los que sufren esta derrota, son los seres más débiles y más indefensos porque no tienen suficiente energía positiva a su alrededor para salvarse.

Podemos identificar las energías cósmicas positivas con los ángeles de Luz de los que nos hablan las Escrituras. Estas energías son inteligentes y conscientes y funcionan a través de leyes cósmicas de gran armonía, las cuales rigen el Universo.

Luego podemos decir que un ángel es una fuerza cósmica emitida por el Creador del Universo en el momento de la creación, es un quantum, una cantidad de energía específica, con inteligencia y conciencia de sí mismo, es voluntad dirigida con propósito, perfección y lógica, es balance, es belleza, es justicia; es una ley cósmica definida y manifestada, es control, es compasión y sobre todo es Amor.

La mayoría de las religiones y la Teología reconocen su existencia desde los primeros tiempos a través de escritos bíblicos e históricos.
Para la Iglesia Católica, los ángeles son una “verdad de fe”. Su naturaleza espiritual implica que son libres de todas las limitaciones que lo humano -naturaleza física/espiritual- involucra, por lo tanto su respuesta al amor de Dios no necesita tiempo ni reflexión para crecer y madurar, como nosotros.

Creencia en los Angeles

“Y en el día cuando El los reúna a todos juntos, El les preguntará a los ángeles: ¿Los alabaron ?” (34 :40).

“¿Por qué, entonces, no se le ha puesto a él brazaletes de oro, o por qué no ha venido acompañado de ángeles ?” (43 :53).

Se dice que la palabra “ángel”, viene del latín “ángelus”, la cuál es copiada del griego “angelos” (mensajero). En árabe la palabra es

“malak” o “malaak”, plural “malaa’ikat”. La raíz árabe del verbo “alaka”, que significa “dar un mensaje”, confirma la conexión etimológica de ángel con la función de mensajero de Dios de las lenguas semíticas.

La existencia de los ángeles es uno de los pilares de la creencia de la mayoría de las tradiciones religiosas, y es así también en el Islam. Dios menciona a los ángeles en el Corán, en más de noventa y nueve lugares diferentes. Ellos también ocupan lugares prominentes, en las narraciones del Profeta Muhammad, y en muchos relatos de santos, y de hombres y mujeres piadosos del pasado reciente y del presente. Las páginas siguientes son una pequeña selección de algunos de los relatos y explicaciones, que nos han llegado de estas tres fuentes.

El Corán dice, “El Mensajero cree en aquello que le ha sido revelado por su Señor y los creyentes también. Todos ellos creen en Dios, en Sus ángeles, Sus escrituras y Sus mensajeros – Nosotros no hacemos distinción entre ninguno de Sus mensajeros – Y ellos dicen : nosotros escuchamos y obedecemos, otórganos Tu perdón, Señor nuestro. El viaje es hacia Ti” (2 :285).

Dios, de este modo, ordena a todas las personas a creer en Sus ángeles, como una obligación igual a la de creer en El mismo, en Sus libros y en Sus mensajeros.

Angeles del Coran

“Pero Dios mismo testifica que lo que Él te ha revelado, lo ha revelado con Su conocimiento; y los ángeles también testifican. Y Dios es testigo suficiente” (4 :166).

Dios ha creado un árbol en el séptimo cielo, en cada hoja se encuentra una letra del Corán. Cada hoja es un trono tallado en una piedra preciosa, y cada letra es representada por un ángel sentado en ese trono. Cada ángel es la llave a diferentes océanos de conocimiento sin fin, que no tienen ni principio ni fin. En cada océano hay un universo completo con su propia y única creación. El que bucea en estos océanos, es el Arcángel Gabriel. Fue él quien llevó al Profeta las perlas de esos océanos cuando se apareció ante él y dijo tres veces: “¡Recita!” A esta orden el Profeta Muhammad cada vez respondía: “¿Qué debo recitar?” y Gabriel dijo:

Recita : En el Nombre de tu Señor Quien creó,

Creó al ser humano de un coágulo.

Recita: Y tu Señor es el Más Generoso,

Quien enseñó a través de la pluma,

Enseñó al hombre aquello que no conocía (96 :1-5).

En ese momento, el Arcángel le llevó al Profeta dos piezas verdes de tela del cielo, una de ellas estaba decorada con todo tipo de piedras preciosas de la tierra, y la otra con elementos preciosas del cielo. El abrió la primer tela y le dijo al Profeta que se sentara sobre ella. Le entregó la segunda y le dijo que la abriera. Cuando la abrió, recibió el Corán con letras de luz, y le fue revelado el secreto de ese árbol del séptimo cielo. Quienquiera que lea el Corán con sinceridad y devoción, será capaz de entrar a estos océanos de conocimiento y luz.

El Profeta Muhammad vio una tabla hecha de raras perlas debajo del Trono de Dios y otra tabla de esmeraldas. Sobre la primera estaba el primer capitulo, Surat al-Fatiha, que consiste en siete versos, y sobre la segunda tabla estaba el Corán completo. El le preguntó al Arcángel Gabriel: “¿Cuál es la recompensa de aquel que lea el Capítulo de Apertura?” Gabriel dijo: “Las siete puertas del infierno estarán cerradas para él y las siete puertas del paraíso estarán abiertas para él.” El Profeta preguntó: “¿Cuál es la recompensa de aquel que recite todo el Corán?” Gabriel contestó: “Por cada letra que él recite, Dios creará un ángel que plantará un árbol para él en el paraíso.” Luego el Profeta vio una triple luz radiando en tres dimensiones y preguntó qué era. Gabriel dijo: “Una de ellas es la luz del Verso del Trono (2 :255), la segunda es del “Surat Ya Sin” (Capítulo 36), y la tercera es el Surat de la Unidad (Capitulo 112). El Profeta Muhammad preguntó: “¿Cuál es la recompensa de aquel que recite el Verso del Trono?” Gabriel respondió: “Dios dijo: ‘Es Mi Atributo, y quienquiera que lo recite, me verá a Mi sin velos en el Día del Juicio.’” Luego, el Profeta preguntó: “¿Cuál es la recompensa de aquel que recita Surat Ya Sin?” La respuesta vino de Dios: “Consiste en ochenta versos, y quienquiera que lo recite recibirá ochenta misericordias. Veinte ángeles le llevarán veinte misericordias en su vida, veinte ángeles más le llevarán veinte misericordias en su muerte, veinte más le llevarán veinte misericordias en la tumba, y otros veinte, veinte misericordias en el Día del Juicio.” El Profeta preguntó: “¿Cuál es la recompensa por recitar el Capítulo de la Unidad?” La respuesta llegó: “Los ángeles le darán para beber de los cuatro ríos celestiales que están mencionados en el Corán: el río de cristalina agua pura, el río de leche, el río de vino y el río de miel.”

Angeles de la Torah

“Y su Profeta les dijo : ¡Oh! la señal de su reino es que a ustedes vendrá, llevada por los ángeles, el Arca de la Alianza de vuestro Señor, y un remanente de lo que dejaron las gentes de Moisés y de Aaron. ¡Oh! Aquí habrá una señal para ustedes, si realmente sois creyentes” (2 :248).

Este verso muestra los poderes milagrosos de los ángeles y su habilidad superlativa para actuar en el dominio físico. Ellos llevaron el Arca de la Alianza delante del ejército de Saúl, y las reliquias que dejaron las familias de Moisés y Aarón. Los ángeles llevaron el Arca de la Alianza porque era muy importante para la humanidad. Contenía uno de los Libros sagrados, la Torah, en su forma original. Cuando Dios le ordenó a Moisés que escribiera la Torah, El dijo: “¡Oh Moisés! Debes escribirlo sobre tablas de oro.” Cuando Moisés preguntó dónde podría encontrar ese metal, Dios le envío al Arcángel Gabriel y a otros noventa y nueve ángeles. Cada uno representaba un Atributo de Dios y ellos le enseñaron a Moisés ciento veinticuatro mil palabras. Con cada palabra Moisés fue elevado a un estado superior; en cada nivel Moisés vio luz viniendo hacia él desde la Divina Presencia que lo iba vistiendo, hasta que alcanzó un estado de pureza similar a la transparencia del agua cristalina. Esto provocó que los que observaban a Moisés vieran sólo luz. En ese momento, Gabriel ordenó a los noventa y nueve ángeles que lo adornaran con los atributos y poderes que ellos poseían. Moisés usaba un velo para cubrir la intensa luz que emanaba de él y que a otros causaba desmayos si lo miraban. Luego, Gabriel derramó en el corazón de Moisés el conocimiento celestial que iba a ser consignado en las tablas. El le enseñó la química del oro. Moisés sucesivamente le enseño a su hermana un tercio de esta química, a Josué otro tercio y a Aarón el último tercio. Luego él escribió la Torah en el oro que había fabricado. Todo el tiempo los ángeles parados a su lado le enseñaron cómo escribir y adornar ese libro celestial. Después, Dios creo un ángel de cuatro alas y le ordenó hacerle compañía a Moisés y ser el guardián del Arca.

Angeles en el Cristianismo

Las primeras descripciones de ángeles aparecen en el Antiguo Testamento. La mención más antigua en Ur, ciudad de Medio Oriente,unos 4.000 años A.C. Más tarde fue introducida por el emperador romano Constantino, que, siendo pagano, se convirtió al cristianismo cuando antes de una batalla importante vio una cruz en el cielo.

De acuerdo a la religión cristiana, los ángeles son seres espirituales que Dios creó antes que Adán y Eva. Su misión era regir las estrellas, los planetas y las diferentes regiones de la Tierra. En la Biblia aparecen como seres misteriosos de poder desconocido.
La fascinación por los ángeles en cierta medida, es por el misterio que encierran.

Según las Sagradas Escrituras, los Ángeles, al igual que los hombres y todo lo existente, son creados por Dios. En las palabras: “En el principio Dios creo el Cielo y la tierra” (Gen. 1:1) se puede ver la primera indicación de que Dios creo el mundo angélico, que es la contraparte de la “tierra” o mundo físico, y se llama “el cielo.” Los Ángeles ya existían cuando fue creado el cielo de estrellas, lo que se percibe de las palabras del Señor dirigidas a Job: “Cuando fueran creadas las estrellas, me alabaron todos mis Ángeles” (Job 38:7).

Sobre la creación de los Andeles dice San Gregorio Nacianceno, lo siguiente “Como para la bondad Divina no alcanzaba la contemplación de Si mismo, sino era menester que esta se propagara cada vez mas lejos para que el numero de beneficiados aumentara — como es natural para la Suprema bondad — así Dios piensa en la creación de las fuerzas angélicas y Su pensamiento se hizo hecho, por medio del Verbo y se realizó por el Espíritu… Como las primeras criaturas satisfacieron a Dios, entonces pensó en el mundo visible y material.”

Ángel significa “enviado” o mensajero. Con estas palabras se define principalmente su relación con los hombres. Ellos, como hermanos mayores, nos hacen conocer la voluntad de Dios y nos ayudan en nuestra salvación. El hombre desde su estadía en el paraíso, conocía la existencia de los Ángeles. Esto se refleja en muchas religiones antiguas. A los humanos es difícil entender la vida de los Ángeles y el mundo en el cual estos viven, porque es completamente diferente al nuestro. Se sabe que los Ángeles sirven a Dios, cumplen Su voluntad y Lo alaban. Como Ellos pertenecen al mundo espiritual, generalmente nos son invisibles. “Cuando los Ángeles, por la voluntad de Dios, aparecen a los hombres, que lo merecen, se ven, no como son en realidad, sino transfigurados de manera tal, que los humanos los pueden ver,” explica San Juan Damasceno. En el libro de Tobías, el Ángel que acompaño a él y a su hijo, habla de si mismo: “Todos los días, cuando ustedes me vieron, yo comí y bebí — esto sólo les parecía a ustedes” (Tobías 12:19). “Sin embargo, — dice San Juan Damasceno, — los Ángeles se llaman incorpóreos e inmateriales, sólo en comparación con nosotros ya que comparados con Dios, todo es mas tosco y material. Sólo la Divinidad es totalmente incorporal e inmaterial.”

Los Ángeles sobrepasan al hombre con sus fuerzas espirituales. Pero son limitados en su fuerza y sabiduría — solo Dios es Omnipotente y Omnisapiente. Careciendo de cuerpo, los Ángeles menos que los hombres dependen del espacio y lugar, e instantáneamente aparecen donde tienen que actuar. Pero no se puede decir, que Ellos existen en todo independientemente del espacio y lugar. Las Sagradas Escrituras representan a los Ángeles bajando del Cielo a la tierra y subiendo de la tierra al Cielo.

Los Ángeles fueron creados inmortales, como testifican las Sagradas Escrituras, Ellos no pueden morir (Luc. 20:36). Sin embargo su inmortalidad no es intrínseca, depende de Dios. Los Ángeles , como espíritus incorpóreos, son en alto grado capaces de un desarrollo interno y su intelecto es mas elevado que el humano. Por su poder y fuerza , como explica el Apóstol Pedro, Ellos sobrepasan a todos los poderes y fuerzas terrenales (2 Pedro 2:11). Pero también sus altas cualidades espirituales tienen limites. Las Escrituras indican que Ellos desconocen la profundidad del Ser (de la Esencia) de Dios, que conocen sólo El Espíritu Divino (1 Cor. 2:11); no conocen el futuro, conocido solo por Dios (Marc. 13:32); asimismo no perciben en forma completa el misterio de la Salvación, que desean conocer (1 Pedro 1:12); y hasta no conocen todos los pensamientos humanos (1 Reyes 8:39). Finalmente no pueden por si solos, sin la voluntad de Dios, hacer milagros.

En la Biblia solo se mencionan los nombres de tres de los ángeles, Gabriel, Miguel y Rafael, quien es mencionado en el Libro de Tobías, y solo aparece en las Biblias católicas y ortodoxas. La Iglesia Católica tiene tal respeto por estos tres ángeles que les ha adjudicado el 29 de septiembre en su calendario de santos. A pesar de ser ángeles, que es una jerarquía espiritual mucho mas elevada que la de los santos, la Iglesia se refiere a ellos como San Gabriel, San Miguel y San Rafael.

Fue Melquisedec quien entregó a Abraham la Alianza de Dios e introdujo el revolucionario concepto de la salvación por la fe pura en el pensamiento del planeta. Estableció un amplísimo programa misionero con centro en Salem, el antiguo emplazamiento de Jerusalem, desde donde enviaba a miles de misioneros que, literalmente, dieron la vuelta al globo.
Se cree que Melquisedec, llamado Sydik en la mitología fenicia, fue el padre de los siete Elohim, más ángeles de la Divina presencia. En el siglo III de la era Cristiana, un grupo de “herejes” que se hacían llamar melquisedecianos aseguraban estar en contacto con “un gran poder llamado Melquisedec, quien era más grande que Cristo”. Su venida aquí, como sabio de Salem, parece haber sido un esfuerzo concertado de los celestiales para traer una luz muy necesaria a una época caótica y oscura, y para sembrar la simiente para el advenimiento de Cristo.

Ariel significa “león de Dios”, y existe cierta confusión en cuanto al bando en que realmente está. Figura entre los siete príncipes que gobiernan las aguas y también es conocido como el Gran Señor de la Tierra; sin embargo, para el poeta John Milton, Ariel es un ángel rebelde, vencido por el serafín Abdiel en el primer día de la guerra celeste. Los místicos judíos utilizaron Ariel como nombre poético de Jerusalem en la tradición gnóstica, ese crisol de revelaciones de los dos primeros siglos de la era Cristiana. Ariel es el ángel que controla a los demonios y también se le ha asociado con el orden de ángeles llamados tronos; se sabe que ha asistido al arcángel Rafael en la cura de enfermedades.
John Dee, el mago, ocultista y astrólogo cortesano de la reina Isabel I, suponía que Ariel era una mezcla de Anael y Uriel, ¡lo cual lo instala entre los arcángeles superlumínicos!

Ariel hace una aparición en “La tempestad” de William Shakespeare, que bien pudo haber sido el motivo de que Percy Bysshe Shelley, el poeta del siglo XIX, gustara darse a sí mismo el apelativo de “ángel Ariel”.

Israfel, cuyo nombre significa en la tradición árabe “El Ardiente”, es a un tiempo el ángel de la resurrección y el canto.
La revelación del Nuevo Testamento a menudo cuenta, sobre la aparición de los Ángeles. Así un Ángel le anunció a Zacarías la concepción de San Juan Bautista. Un Ángel anunció a la Santísima Virgen María el nacimiento del Redentor, y apareció en sueños a Josй; numerosos Ángeles cantaron la Gloria del Nacimiento de Cristo; un Ángel les revelo a los pastores la buena nueva — el nacimiento del Redentor y luego impidió a los Magos de volver a Herodes. Notablemente aumenta la frecuencia de apariciones angélicas con la llegada a la tierra del Hijo de Dios. Esto el Señor predijo a los discípulos, diciendo que “desde ahora el Cielo estará abierto y ellos verán a los Ángeles de Dios ascendiendo y bajando sobre el Hijo de Hombre” (Juan 1:51). Efectivamente, los Ángeles servían a Jesucristo después de Su tentación en el desierto. Un Ángel vino a reconfortarlo en el huerto de Getsemani; los Ángeles avisaron a las mujeres miroforas sobre la Resurrección del Señor y a los, Apóstoles, durante la Ascensión, sobre Su segunda venida. Un Ángel liberó a los Apóstoles de la prisión y también al Apóstol Pedro, condenado a muerte (Hech. 5:19, 12:7-15). Un Ángel se apareció a Cornelio para indicarle que llame al Apóstol Pedro para su enseñanza de las palabras de Dios (Hech. 10:3-7).

Nuestro Señor Jesucristo varias veces habla de los Ángeles. Según El, los Ángeles llevaron el alma de Lázaro al seno de Abraham (Luc. 16:22). Los Ángeles se regocijan por cada pecador redimido (Luc. 15:10). Ellos vendrán con El antes del final del mundo y separarán a los malos de los bienaventurados (Mt. 13:39-41, 16:27). De las enseñanzas del Redentor y los ejemplos bíblicos y de la vida, vemos que los Ángeles siempre actúan como seres buenos y preocupados por el bien y la salvación de los humanos. Al mismo tiempo los Ángeles son completamente fieles a Dios. Cuando los humanos no cumplen los preceptos Divinos, los Ángeles tratan de enmendarlos y hasta los castigan. Así, por ejemplo después de que los hombres fueron echados del Paraíso, un Querubín con espada de fuego fue puesto para defender la entrada al mismo (Gen. cap. 3). Un Ángel con espada apareció a Valaam para impedir una mala acción (Num. 22:23). UnÁngel castigó a Herodes por su orgullo (Hech. 12:23). Según el libro de la Revelación, los Ángeles castigan a los pecadores (Apoc. cap. 8-19). Pero es importante entender, que el fin del castigo es positivo — es obligar a los hombres a la penitencia y a volver a Dios (Apoc. 16:11).

En general los Ángeles, siguiendo la voluntad de Dios, toman parte en la vida de naciones enteras, más de lo que se realiza. Según la visión del Prof. Daniel, hay Ángeles encargados por Dios de seguir los destinos de reinos y pueblos de la tierra (Dan. cap. 10-12). Sobre este tema los Santos padres decían: “Unos de Ellos están en presencia de Dios, otros con su acción sostienen a todo el mundo” (San Gregorio Taumaturgo, el Teólogo o el Grande).En la Iglesia, desde los tiempos más remotos existía la tradición de dirigirse a los Ángeles en oración. En los tiempos del Antiguo Testamento, en el pueblo hebreo, sobre la toma del Arca de la Alianza y luego en el Santo de los Santos se encontraban las figuras de Querubines de oro (Ex. 25:18-22; 1 Reyes 6:23). Delante de ellos los hebreos oraban. Entre estos Querubines del Arca, Dios revelaba Su voluntad a Moisés. Los Ángeles son portadores de la Santidad Divina, por eso se le ordenó a Josué Navin, que vio al Ángel: “Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo” (Josué 5:15).

La mayor parte de la información que tenemos sobre los ángeles proviene, como ya hemos visto, de otras fuentes, entre las que están el Talmud y los Midrash hebreos y otras escrituras rabínicas incluyendo la Cábala. El Corán v otros libros musulmanes nos hablan de los ángeles y sus grandes poderes y el Libro de Enoch nos revela los nombres de muchos ángeles, entre los cuales están también los ángeles caídos. Un gran compendio de ángeles a llegado también hasta nosotros de otras fuentes menos conocidas, como los libros de la Apócrifa, El libro del ángel Raziel, La gran clavícula de Salomón, La pequeña clavícula de Salomón, también conocida como Goetia, El arbatel de la magia, El sexto y séptimo libro de Moisés y otros muchos. Pero de todos los ángeles mencionados en todos estos libros, los mas conocidos y mas venerados son los cuatro grandes arcángeles Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel. Este último ángel es menos conocido que los otros tres, pero su influencia es inmensa en la tradición angelical.

Luego del exilio babilónico de Israel (597-538 a.C.), el pensamiento judío sobre los ángeles se enriqueció, tal vez por influencia de la cultura mesopotámica. Los artistas y escritores comenzaron a dotar de alas a los serafines antropomórficos y se desarrolló un interés por sus prendas, nombres y jerarquías. Luego, la visión dualista persa, incorporó otro aspecto a la angelología hebrea: los ángeles hostiles y destructivos, rebelados contra Dios. Los Esenios, concebían el mundo como un campo de batalla. Ya en el período de la cristiandad se desarrolló un importante crecimiento del mundo angélico.

Dionisio el Areopagita, mas tarde llamado Pseudo Dionisio en sus escritos del siglo VI, jerarquizó a las entidades celestiales dividiendo a los seres invisibles en tres jerarquías compuestas cada una de tres Coros. Cabe aclarar que esta clasificacion es aceptada en la teología católica pero no es un articulo de fe. En el Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado en 1993, la Santa Sede actualiza las doctrinas de la iglesia y hace referencia a la existencia de los ángeles como una verdad sin discusión.

Los hebreos tomaron elementos de los rituales egipcios y los enriquecieron con elementos de la cábala.
La magia hebrea sobrevivió dentro del imperio islámico. Quizás porque los ritos caldeos fueron conservados a través de su folclore.
No solo preservaron la magia angélica, sino que exportaron a otras regiones del mundo (que habían conquistado) todo el conocimiento angélico.

Los escritos de magia angélica se extendieron por el norte de África y España. La primera traducción al latín de los textos mágicos árabes y arameos fue realizada entre el siglo X y XII por los judíos españoles en la escuela de Traductores de Toledo y los miembros del clero católico de España y Francia.
La difusión de la magia angélica en la tradición cristiana comenzó en el año 967 por un monje italiano llamado Gervasio.
La práctica de la magia angélica se transformó en algo común en el clerocatólico, aunque no aceptado por la máxima jerarquía católica.
Hacia principios del siglo XIV fue considerada una práctica herética.
En 1314 el Papa Juan XXII promulgó una Bula condenando a ocho clérigos por utilizar las “negras herramientas de la nigromancia, la geomancia y otras artes similares y por poseer libros referidos a ellas. Por haber consagrado ciertos elementos como espejos, e imágenes de acuerdo a las ceremonias acusadas y porque colocándose en el centro de un círculo invocaron a entidades divinas.”
En 1326 promulgó otra Bula en la que amenazaba con la excomunión a todo aquel que practicara la magia angélica o la alquimia. La magia con ángeles quedaba así erradicada de la Iglesia.

San Agustín, en su obra “Enarrationes in Psalmos” (1348-1349), hacía notar que a los ángeles les son dados dos nombres que explican respectivamente su misión y su naturaleza.

Santo Tomás de Aquino fue un estudioso del tema. Él decía que los ángeles eran seres cuyos cuerpos y esencias estaban formados por un tejido de la llamada “Luz Astral”. Ellos se comunican con los hombres a través de la Egrégora (cadena de acontecimientos positivos que se suceden a lo largo de la vida), pudiendo así asumir formas físicas.

En el Nuevo Testamento, los ángeles aparecieron en los momentos claves de la vida de Jesús: Nacimiento, prédicas, martirio y resurrección. Después de la Ascensión, Jesús fue colocado junto al ángel Metatron.

Algunos estudiosos aceptan la posibilidad de que los Reyes Magos fueran ángeles. Melchor, Rey de la Luz; Baltasar, Rey del Oro, Guardián del Tesoro, del incienso y de la paz profunda; Gaspar, el etíope, que entregó el incienso contra la corrupción.

Hacia el final del Renacimiento, el tema de los ángeles no atraía más el interés y permaneció
en el olvido durante muchos años.

Israfel allanó el camino a Gabriel sirviendo durante tres años de acompañante a Mahoma, a quien inició originalmente en el trabajo de ser profeta.
En una variante islámica del relato que hace el Génesis sobre la creación de Adán, Al{a envía a Israfel, Gabriel, Miguel y Asrael (el Ángel de la Muerte) en busca de siete puñados de polvo, necesarios para hacer al progenitor de la humanidad; según la leyenda, sólo Asrael regresó triunfante.

Edgar Allan Poe, el conocido escritor de poesía y obras de misterio, puso al pie de un poema una críptica referencia al “arcángel Israfel, las cuerdas de cuyo corazón son un laúd, y el que tiene la más dulce voz entre todas las criaturas de Dios”. Otras descripciones lo presentan como un ángel de cuatro alas que, “teniendo a sus pies bajo la Séptima Tierra, su cabeza llega a las columnas del trono divino”.

Raziel significa “secreto de Dios” y se cree que es un “ángel de las regiones secretas y Jefe de los Misterios Supremos”. Según la leyenda, Raziel es el autor de un gran libro “donde está anotado todo el conocimiento celestial y terrestre”. Cuando el ángel dio su volumen a Adán, algunos ángeles envidiosos se lo robaron para arrojarlo al océano. Una vez recobrado por Rahab, el ángel demonio primordial de las profundidades, el libro pasó primero a Enoch, quien aparentemente lo presentó como propio, y luego a Noé, que de él aprendió a hacer su arca. Se cree que también Salomón poseía ese libro, el cual le proporcionó sus extraños conocimientos mágicos y dominio sobre los demonios.
El Zohar (obra principal del misticismo judío) asegura que, en el medio del libro de Raziel, hay una escritura secreta donde “se explican las mil quinientas claves (para el misterio del mundo) que no fueron reveladas siquiera a los ángeles”. Otros místicos judíos informan que “todos los días el ángel Raziel, erguido sobre el Monte Horeb, proclama los secretos de los hombres a toda la humanidad”.

Rafael es quizás el más querido de todos los ángeles y el más representado por el arte occidental. Su imagen aparece en las telas de maestros tales como Botticelli, Tiziano y Rembrandt. Su nombre significa “Dios ha curado”, y no sólo parece ser el alto arcángel encargado de curar a la Tierra, sino que, de acuerdo con el Zohar, “la tierra proporciona una vivienda para el hombre, a quien Rafael cura también de sus males”.
Por cierto, la carrera de Rafael parece salpicada de misiones médicas: curó el dolor de la circuncisión a Abraham, que no había sido sometido a ese procedimiento siendo niño; fue luego enviado por Dios a curar el muslo del pobre Jacob, maltratado por Samael; y también se asegura que él dio a Noé, luego del diluvio, un apreciadísimo “libro médico”.
Existe una leyenda según la cual, cuando Salomón pidió ayuda a Dios para construir el gran templo de Jerusalem, Rafael le dio personalmente el regalo de un anillo mágico con el poder de someter a todos los demonios. Fue con esa “mano de obra esclava” con la que el rey hebreo completó la construcción.
Rafael ha sido llamado “guía en el infierno”; después de todo, es allí donde la curación resulta más necesaria.

Publicado en  on Diciembre 29, 2008 at 10:23 pm Dejar un comentario